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Un poema de Susana March


PRESENCIA

Aquí estoy.
Todavía existo. Todavía
me llora la sangre y me ríe.
Mis lágrimas me saben dulces,
la risa me hace daño.

Aquí estoy.
Tal vez envejecida. Yo siento mis canas,
mis primeras canas,
ceñirme las sienes como una corona.
El noble trance de dejar de ser joven
me apremia.
Pero aquí estoy.
El Tiempo me lame como un perro triste,
fatigado de aullar a las estrellas,
a los claros caminos que conducen,
¡quién lo sabe!,
a lo hermoso, a lo bueno, a lo grande.
Solitaria y transida,
desmesurada en todo,
aquí estoy.
Reconoced mi voz, ¡no he cambiado!,
¡no quiero cambiar!
Como un tatuaje en la sangre,
como una herida,
mi nombre: Susana March,
hinca los diez cuchillos de sus letras
en el oscuro tedio de las cosas.

(Susana March, Poemas. Antología (1938-1959). La Isla de los Ratones, Santander, 1966). 

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