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Benjamín Garrote, adéfago asturiano


Benjamín Garrote de Pedro fue un carpanta asturiano que no tuvo un Rabelais pero mereció, sin embargo, una página de El Caso, como Jarabo el asesino infame y el médico de San Baudilio, que pautaba las boticas por medio de un péndulo radiestético. Benjamín Garrote de Pedro era un hombre recogido, antiguo cabo de infantería, ovetense y flaco y una vez se comió ochenta y cuatro milhojas sin beber una sola gota de agua. Riñendo un desafío con tres mozos de Sama de Langreo rindió tres platos de fabada con su corte sacramental de tocino, jamón, lacón, chorizo, longaniza, morcilla y cabeza de puerco y siguió con dos platos de callos, dos de riñones al jerez, dos de lengua asada, un filete con papas, una tortilla de jamón, un plato de carne mechada, una perdiz con verdura y dos huevos fritos.

(Martín Olmos, Breve relación de vidas extraordinarias. Pepitas de Calabaza ed., Logroño, 2017).

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