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Benjamín Garrote, adéfago asturiano


Benjamín Garrote de Pedro fue un carpanta asturiano que no tuvo un Rabelais pero mereció, sin embargo, una página de El Caso, como Jarabo el asesino infame y el médico de San Baudilio, que pautaba las boticas por medio de un péndulo radiestético. Benjamín Garrote de Pedro era un hombre recogido, antiguo cabo de infantería, ovetense y flaco y una vez se comió ochenta y cuatro milhojas sin beber una sola gota de agua. Riñendo un desafío con tres mozos de Sama de Langreo rindió tres platos de fabada con su corte sacramental de tocino, jamón, lacón, chorizo, longaniza, morcilla y cabeza de puerco y siguió con dos platos de callos, dos de riñones al jerez, dos de lengua asada, un filete con papas, una tortilla de jamón, un plato de carne mechada, una perdiz con verdura y dos huevos fritos.

(Martín Olmos, Breve relación de vidas extraordinarias. Pepitas de Calabaza ed., Logroño, 2017).

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Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…