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Gente muy rica


Nosotros, los americanos, nunca negaremos que tengamos clases sociales y esnobismo, pero parece que consideramos poco correccto adquirir plena conciencia de estos fenómenos. No olvidemos que gran parte de nuestro público lector todavía acusa a Henry James de haber prestado excesiva atención a la sociedad. Recordemos aquella conversación que ha llegado a formar parte, por muy interesantes razones, de nuestro folklore literario. Scott Fitzgerald dijo a Ernest Hemingway: "La gente muy rica es distinta de nosotros." Hemingway contestó: "Sí, tiene más dinero." Esta conversación se ha citado muchas veces, y siempre con la finalidad de indicar que Fitzgerald estaba enamorado de la opulencia, y que su democrático amigo le dio una saludable lección. Pero la verdad es que el dinero, cuando supera cierta suma, se convierte en rasgo de la personalidad. En cierto importante sentido, la gente muy rica es verdaderamente distinta a nosotros. Y lo mismo ocurre en el caso de la gente muy poderosa, muy bien dotada intelectualmente, y muy pobre. Fitzgerald estaba en lo cierto, y su frase es casi suficiente, en sí misma, para motivar que Balzac le recibiera con los brazos abiertos en el cielo al que van los novelistas.

(Lionel Trilling, "Los modales, las costumbres y la novela", en Más allá de la cultura y otros ensayos. Traducción Carlos Ribalta. Editorial Lumen, 1969). 

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