Ir al contenido principal

Gente muy rica


Nosotros, los americanos, nunca negaremos que tengamos clases sociales y esnobismo, pero parece que consideramos poco correccto adquirir plena conciencia de estos fenómenos. No olvidemos que gran parte de nuestro público lector todavía acusa a Henry James de haber prestado excesiva atención a la sociedad. Recordemos aquella conversación que ha llegado a formar parte, por muy interesantes razones, de nuestro folklore literario. Scott Fitzgerald dijo a Ernest Hemingway: "La gente muy rica es distinta de nosotros." Hemingway contestó: "Sí, tiene más dinero." Esta conversación se ha citado muchas veces, y siempre con la finalidad de indicar que Fitzgerald estaba enamorado de la opulencia, y que su democrático amigo le dio una saludable lección. Pero la verdad es que el dinero, cuando supera cierta suma, se convierte en rasgo de la personalidad. En cierto importante sentido, la gente muy rica es verdaderamente distinta a nosotros. Y lo mismo ocurre en el caso de la gente muy poderosa, muy bien dotada intelectualmente, y muy pobre. Fitzgerald estaba en lo cierto, y su frase es casi suficiente, en sí misma, para motivar que Balzac le recibiera con los brazos abiertos en el cielo al que van los novelistas.

(Lionel Trilling, "Los modales, las costumbres y la novela", en Más allá de la cultura y otros ensayos. Traducción Carlos Ribalta. Editorial Lumen, 1969). 

Comentarios

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.