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Gente muy rica


Nosotros, los americanos, nunca negaremos que tengamos clases sociales y esnobismo, pero parece que consideramos poco correccto adquirir plena conciencia de estos fenómenos. No olvidemos que gran parte de nuestro público lector todavía acusa a Henry James de haber prestado excesiva atención a la sociedad. Recordemos aquella conversación que ha llegado a formar parte, por muy interesantes razones, de nuestro folklore literario. Scott Fitzgerald dijo a Ernest Hemingway: "La gente muy rica es distinta de nosotros." Hemingway contestó: "Sí, tiene más dinero." Esta conversación se ha citado muchas veces, y siempre con la finalidad de indicar que Fitzgerald estaba enamorado de la opulencia, y que su democrático amigo le dio una saludable lección. Pero la verdad es que el dinero, cuando supera cierta suma, se convierte en rasgo de la personalidad. En cierto importante sentido, la gente muy rica es verdaderamente distinta a nosotros. Y lo mismo ocurre en el caso de la gente muy poderosa, muy bien dotada intelectualmente, y muy pobre. Fitzgerald estaba en lo cierto, y su frase es casi suficiente, en sí misma, para motivar que Balzac le recibiera con los brazos abiertos en el cielo al que van los novelistas.

(Lionel Trilling, "Los modales, las costumbres y la novela", en Más allá de la cultura y otros ensayos. Traducción Carlos Ribalta. Editorial Lumen, 1969). 

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Escribir o no escribir

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Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…