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Un poema de Wilbur

Richard Wilbur (1921-2017)

PIEZA DE MUSEO

Los buenos y grises guardianes del arte
patrullan las salas con zapatos esponjosos,
imparcialmente protectores, aunque
tal vez sospechen de Toulouse.

Uno de ellos dormita contra la pared,
acomodado en una silla mortuoria.
Una bailarina de Degas hace piruetas
sobre la raya de su cabello.

¡Mira cómo gira! La gracia está allí,
pero también se nota la tensión.
Degas amaba ambas cosas:
La belleza unida a la energía.

Edgar Degas compró una vez
un bonito Greco, y lo puso en la
en la pared, al lado de la cama,
para colgar sus pantalones mientras dormía.

(Richard Wilbur, Collected Poems (1943-2004), Harcourt, 2004. Traducción: J. O.)

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Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).