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Pesquisas del abogado Stevens


Gambito de caballo (Knight's Gambit, 1949) es una colección de cinco relatos cortos y uno largo o novela corta (que da nombre al volumen) de naturaleza policiaca. Todos ellos están protagonizados por Gavin Stevens, licenciado en Filosofía por Harvard y Heidelberg, abogado y fiscal del distrito, que aquí ejerce labores detectivescas. Al comienzo del relato "Monje", el narrador, que en la mayoría de relatos es Charles Mallison, el sobrino de Stevens (que aparecía también en la novela precedente Intruso en el polvo), dice: "Porque es solo en la literatura donde las anécdotas paradójicas y a menudo mutuamente excluyentes de un alma humana pueden yuxtaponerse y amalgamarse, por medio del arte, en un todo de verosimilitud y plausibilidad."
Pero precisamente verosimilitud y plausibilidad faltan en varios de estos relatos de Gambito de caballo, sobre todo en el primero, "Humo", cuyo desenlace, a la manera de Poe o Conan Doyle, resulta a todas luces forzado y poco creíble. Personalmente prefiero de todos ellos el titulado "Mañana", en el que un trágico suceso del pasado repercute al cabo de los años en un juicio por asesinato sin aparente conexión con el primero. Jack Fentry, el personaje central, representa a "los humildes e invencibles de la tierra, para resistir y resistir y otra vez resistir, mañana y mañana y mañana".
En "Un error de química", tal vez uno de los más flojos y confusos, el desvelamiento del criminal tiene que ver con la manera cómo se hace en el Sur (y en particular en la familia Stevens) la bebida a base de whisky llamada cold toddy: "Primero se echa el agua en el vaso, con un ademán que es casi un ritual, y se disuelve en ella el azúcar. Por último se echa el whisky." Pero nunca se echa el azúcar en el whisky puro, y esto es lo que hace el asesino.  

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.