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Librerías, de nuevo y de viejo.




El otro día entré en la centenaria librería Ojanguren de Oviedo. Están liquidando existencias y cualquier día echan el cierre definitivo. Otra librería que desaparece.
Por dos euros compré La holandesa errante, una recopilación de artículos de Juan Bonilla, libro publicado por Ediciones Nobel en 1998.
Del artículo "Presente continuo" extraigo el siguiente fragmento:
"Los dos meses que tarda un libro en desaparecer de una librería son una tragedia, sí, pero menos luctuosa de lo que podría llegar a ser si desaparecieran las librerías de viejo cementerios de los que a veces sale uno con la convicción de ser Jesucristo pues lleva bajo el brazo algún Lázaro redivivo. Lo que importa en último término es la literatura, el comercio silencioso entre un lector y las palabras que impresas en una página le cuentan algo de lo que no podrá desembarazarse durante el resto de su vida. Lo demás forma parte tan solo de nuestro espectacular presente, que es nada, que ya no tardará en ser anegado por el tiempo nuevo, que, probablemente, no habrá de ser muy distinto del hoy cansado en que nos agotamos." 

Comentarios

  1. Doncs si Jordi, es una llàstima, aquí la llibreria ONA esta a punt de tancar i el carrer Petrixol , una de tota la vida tancada, es com els cines que ja no en quedan, en fa pensar que ens fem grans i anem perden els records de les coses de quant érem petits, petons,

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  2. Unes llibreries tanquen i altres botigues obren. Tot va passant, i nosaltres amb elles.

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FINAL

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(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).