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Geología de Yoknapatawpha



Son escasas las referencias que William Faulkner proporciona acerca de la naturaleza de los terrenos que constituyen el condado de Yoknapatawpha. Es evidente que a su "sole owner & proprietor" no le interesan ni la geología ni las descripciones paisajísticas. Le interesa sobre todo la geografía humana, no la física. No obstante, arcillas, limos y arenas son las litologías más comunes y abundantes como corresponde a una región en la que dominan los depósitos aluviales aportados a lo largo del tiermpo  por el río Mississipi. Así se nos precisa, por ejemplo, cuando habla en Intruso en el polvo de las arenas que se encuentra Chick Mallison al excavar el lugar donde está enterrado el cuerpo de Vinson Gowrie.
En la década de 1850 los profesores B. L. C. Wailes y Lewis Harper recorrieron el estado de Mississipi haciendo sendos informes y en 1860 el doctor Eugene Hilgard dio a la luz un primer bosquejo geológico de la zona. Posteriormente, a principios del siglo XX, Albert Foster Crider, geólogo del Geological Survey de Estados Unidos, publicó la monografía Geology and Mineral Resources of Mississippi (1906).
De dicho estudio se desprende que la mayor parte del condado de Yoknapatawpha estaría incluído en la llamada formación Wilcox, perteneciente al terciario (eoceno), y consistente en arenas silíceas estratificadas, alternantes con arcillas laminadas versicolores, lechos ligníticos y margas intercaladas fosilíferas. En algunos puntos, como en los alrededores de Jefferson, dicho substrato estaría recubierto de arcillas cuaternarias de la formación Lafayette, muy apreciadas para su utilización en la fabricación de cerámica, como el pozo de arcilla del viejo Pritchel que se menciona en Gambito de caballo. Por lo demás dicho territorio es pobre en recursos minerales, pero su suelo es fértil y muy apropiado para el cultivo del algodón, como bien pudo comprobar el viejo coronel Sartoris en su codiciada plantación.

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).