Ir al contenido principal

Banalidad del mal



No es Bajo la mirada de Occidente (1911) una de las obras que primero se nos vienen a la mente cuando hablamos de Joseph Conrad. No es una de sus novelas del mar o de ambiente exótico que tanta nombradía le han dado. Sin embargo, es una de sus novelas más trabajadas y que en mejor consideración tenía el propio autor, por no hablar de la opinión de su amigo y colaborador Ford Madox Ford, para quien la citada novela era su mejor obra.
Bajo la mirada de Occidente retrata magistralmente el ambiente de los exiliados revolucionarios rusos en Suiza, antes de la revolución de Octubre y posterior guerra civil. El protagonista, el atormentado estudiante Razumov, es uno de los grandes personajes conradianos y, sin duda, el más dostoievskiano de todos. La mirada de Conrad disecciona el alma rusa como un experto cirujano, pero el público no acabó de entenderla. ¿Un escritor polaco, nacido en Ucrania y escribiendo en inglés sobre Rusia? Demasiado. Cuando se publicó fue un fracaso de ventas, si bien años después tuvo, en palabras del propio escritor, "un reconocimiento universal en Rusia", con numerosas reediciones.
De todas maneras, lo que más me llamó la atención cuando la leí, no fue tanto la narración en sí, sino la  esclarecedora "Nota del Autor", fechada en 1920, que prologa la obra. En ella, entre otras interesantes observaciones, dice Conrad:a propósito del personaje de Nikita Necator: "... es la flor perfecta de la jungla terrorista. Lo que me inquietaba más al escribir sobre él no era tanto su monstruosidad como su banalidad." ¿Tenía en la cabeza Hannah Arendt estas palabras de Conrad ciando al escribir sobre el horror nazi en los campos de exterminio introdujo el concepto de la "banalidad del mal"? Tal vez: lo que sí es seguro es que Conrad ya lo había intuído primero.

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat