Ir al contenido principal

A vueltas con Chesterton

G. K. Chesterton (1874-1936)

El suplemento "Babelia" del periódico El País del pasado sábado abría sus páginas bajo el titular: "El hombre que fue Chesterton". Al instante me dije: esto me suena: y me puse a mirar viejos papeles míos. Lo encontré. Con estas mismas palabras había titulado yo un artículo publicado en el suplemento "Cultura" de La Nueva España, el 13 de abril de 1990. Entonces aún no se había producido el "boom" del escritor inglés, y yo acababa de leer una biografía suya de Michael Coren titulada precisamente Gilbert: The Man Who Was G. K. Chesterton (Jonathan Cape, 1989).
De dicho artículo entresaco un fragmento en el que hacía referencia a su paso por Barcelona, Sitges y Madrid a mediados de los años veinte:
En Madrid dio una conferencia sobre la novela. Como en Barcelona sorprendió por su jocundia, brillante conversación, ingenio, sentido del humor y glotonería. Un sagaz periodista, Álvaro Alcalá-Galiano asistió a la conferencia y nos ha dejado su impresión de la misma. Chesterton -nos dice- habló lisa y llanamente, con lentitud, buscando a veces sus frases... La mayor parte del auditorio, salvo una reducida minoría, se quedó sin entender el idioma inglés. De lo contrario no se entiende cómo los representantes de la prensa hubiesen acogido sus frases preliminares: "Señores, la leyenda pretende que soy moralista, un polemista, un filósofo, un cultivador de la paradoja... En realidad esto es exagerar... Soy únicamente un periodista, o sea, un hombre que escribe sobre todo sin saber de nada."

Comentarios

  1. Ya ves, tienes una memoria excelente. Y otros, una facilidad pasmosa para aprovecharse del trabajo ajeno.

    ResponderEliminar
  2. Esas cosas pasan, porque en literatura todos nos alimentamos de todos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.  

Vocación reformista

  Coleen Gray: "Es una lástima que solo me gusten los hombres malos para procurar reformarlos." ( Tambores apaches , 1951, de Hugo Fregonese. Guion de David Chandler y Harry Brown).