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Peregrinulu Transelavanu

Pedro Felipe Monlau (1808-1871)

En marzo de 1865 llegó a la sede de la Real Academia Española un ejemplar de una obra escrita en lengua válaca titulada Peregrinulu Transelvanu, ofrecido por el autor Juan German Codru Dragusiánulu, vice-capitán director del distrito de Fagaras, a dicha corporación. La Academia encargó la redacción de un informe al individuo de número D. Pedro Felipe Monlau.
Hombre polifacético y de múltiples ocupaciones (médico, higienista, filólogo, periodista, literato, filósofo, psicólogo, político y geógrafo, entre otras cosas), Monlau tardó tres años en tener listo el mencionado informe, pues antes viajó a Constantinopla, donde tuvo ocasión de hablar con algunos moldo-válacos o rumanos, de visitar los Principados Danubianos y de estudiar algo detenidamnente la lengua del país. El informe, titulado Breves consideraciones acerca del idioma válaco o romance oriental, comparado con el castellano y demás romances occidentales, fue leído por el propio redactor en la junta ordinaria del 5 de marzo de 1868, y publicado, a expensas de la Academia, en la madrileña Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra el mismo año.
El libro en cuestión reúne una serie de cartas que Dragusianu escribió a un compatriota contándole sus viajes por diversas ciudades europeas. A Monlau le sirve para señalar las caracteristicas filológicas del válaco, cuyo ámbito lingüístico comprendec la Moldavia y la Valaquia, toda la Transilvania y la Bucovina, gran parte del Banato y algunas regiones de Hungría y la Besarabia. Una lengua "tan preciosa por sus singularidades, como por las inducciones y comprobaciones a que convidaba el estudio."

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).