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Biblioteca y jardín


Cicerón, en el libro tercero del De finibus, recuerda una de sus vusitas a la espléndida biblioteca de Lúculo, en una de cuyas salitas se encontró al rígido Catón (el futuro suicida) leyendo rollos de filósofos estoicos (III, 7). En abril de 55 le envía una carta a Ático (IV, 10) simplemente para decirle lo feliz que se siente de hallarse en ese momento en la biblioteca de Fausto, el hijo de Sila, en la que se conservan los "originales" del "verdadero" Aristóteles. En otra ocasión escribe a Varrón, el erudito universal al que precisamente por entonces pensaba César encomendar la creacióin de una gran biblioteca pública, unas líneas para invitarlo a la biblioteca de su villa de Túsculo y, si no puede ir Varrón, vendrá él: "si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo" (Familiareess, IX, 4).  

Comentarios

  1. El jardin no es lo que se piensa, es algo mas que éso

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  2. Seguramente, pero la imagen es acertada.
    Saludos.

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