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Biblioteca y jardín


Cicerón, en el libro tercero del De finibus, recuerda una de sus vusitas a la espléndida biblioteca de Lúculo, en una de cuyas salitas se encontró al rígido Catón (el futuro suicida) leyendo rollos de filósofos estoicos (III, 7). En abril de 55 le envía una carta a Ático (IV, 10) simplemente para decirle lo feliz que se siente de hallarse en ese momento en la biblioteca de Fausto, el hijo de Sila, en la que se conservan los "originales" del "verdadero" Aristóteles. En otra ocasión escribe a Varrón, el erudito universal al que precisamente por entonces pensaba César encomendar la creacióin de una gran biblioteca pública, unas líneas para invitarlo a la biblioteca de su villa de Túsculo y, si no puede ir Varrón, vendrá él: "si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo" (Familiareess, IX, 4).  

Comentarios

  1. El jardin no es lo que se piensa, es algo mas que éso

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  2. Seguramente, pero la imagen es acertada.
    Saludos.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).