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Siete reglas para vivir en Londres

Elsie Kipling
(1896-1976)

En 1908 Rudyard Kipling escribió una carta a su hija Elsie en la que, entre otras cosas, le ofrecía una serie de consejos para vivir en Londres.

Querida Bird
      (...)
      Te envío iunas sencillas reglas para vivir en Londres.

      1. Lávate pronto y temprano con jabón y agua caliente.
      2. No te revuelques en la hierba de los parques: te manchará de negro el vestido.
      3. Nunca comas bollos, ostras, bígaros o caramelos de menta en un autobús. Molesta a los demás pasajeros.
      4. Sé amable con los policías. Nunca sabes cuándo podrías acabar detenida.
      5. Nunca detengas un aurobús con el pie. No es una pelota de cricket.
      6. No intentes quitar los cuadros de las paredes de la National Gallery ni las cajas de las mariposas en el Museo de Historia Natural. Si lo haces, se darán cuenta.
      7. Evita trasnochar, el salmón encurtido, las reuniones públicas, los cruces abarrotados, las alcantarillas, los carros de agua y comer demasiado,

Siempre tuyo.

Papá

(De Guía literaria de Londres, Joan Eloi Roca ed., Ático de los Libros, 2016)

Comentarios

  1. ¡Qué curioso! Grandes consejos sí señor...

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  2. El señor Kipling tenía retranca y muy exacto conocimiento de los peligros y tentaciones de una gran ciudad.
    Que tengas un buen años 2017 y espero acordarme de la regla número 6 cuando visite los museos.

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  3. Un Kipling con sentido del humor y padre adorable. No es la imagen del Kipling más adusto.
    Feliz 2017.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).