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Árboles


A diferencia de los tiburones blancos, los árboles no poseen la capacidad de defenderse cuando se les ataca. Sus posibles armas de ataque, por ejemplo, las espinas, son estáticas. Esta inmovilidad y su gran tamaño hacen que los árboles no se puedan ocultar en ningún caso. Son, por tanto, las criaturas más indefensas que existen en la creación en relación con el hombre, que los ha situado por debajo del nivel de la sensibilidad, convirtiéndolos así en los seres más fácilmente atacables y destruibles. Su principal defensa evolutiva, al igual que sucede con muchos animales sociales, con las aves y los peces, se encuentra en lo incalculable de su número, es decir, en su capacidad de reproducción (y, en este sentido, para los árboles la longevidad juega también un papel muy importante). Tal vez sea esta faceta pasiva y paciente tan característica de su sistema de autoconservación lo que ha hecho que el hombre, sobreponiéndose a sus antiguos miedos relacionados con las criaturas que pudiera albergar en su seno y con los aspectos sobrenaturales del bosque, los pueda llegar a perdonar y hasta ver en su silenciosas profundidades algo protector, maternal e incluso uterino.

(John Fowles, El árbol, Impedimenta, 2015. Traducción de Pilar Adón).

Comentarios

  1. Joo... que bonito y cuqui, me encanta...

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  2. Los animales tienen muchos defensores,pero los árboles no tanto.

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  3. Y hoy me acabo de enterar que los árboles emanan una sustancia que favorece la respiración, es broncodilatadora. Pasear por un bosque es una de las actividades más placenteras que conozco.

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  4. Y hoy me acabo de enterar que los árboles emanan una sustancia que favorece la respiración, es broncodilatadora. Pasear por un bosque es una de las actividades más placenteras que conozco.

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  5. Y a pesar de ello nos hemos convertido en unos arboricidas.

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  6. Hola Jorge, conocerás esa verdad de que abrazar a un árbol es una energía positiva recíproca.
    Lo de uterino claro que sí, solo tenemos que pensar en sus raíces.
    Bonita entrada.

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  7. Demasiadas veces nos olvidamos de que los árboles son seres vivos.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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