Ir al contenido principal

Ilustre plebeyo



WILLIAM SHAKESPERE. Este es uno de los genios colosales que han subido hasta la cumbre del ideal. Sus obras encarnan la naturaleza y la existencia, todas las formas múltiples del ser, el hombre y la huimanidad. Anatómico profundo del corazón humano, diseca con su escalpelo todas las fibras, interroga a la materia, evoca a los espectros, y sondea a los abismos, extrae de los cráneos descarnados la esencia de la filosofía, y pasan por su alambique, el enigma y el misterio, los sueños y las conjeturas; todas las fases de la vida, desde la cuna hasta el sepulcro. Retrata con pincel enérgico y mano maestra los vicios coronados, las grandezas corrompidas, y desciende a las clases abyectas y miserables, sacude sus inteligencias incultas y groseras y hace brotar las perlas y los diamantes, las máximas más severas y las sentencias más sabias. Ve la tierra y el espacio, la duda sombría y el azul de los cielos, el flujo y el reflujo de las pasiones, el océano inmenso y el infinito imposible; tiene la emoción violenta de todos los dolores  que torturan el alma, el acento apasionado y elocuente de todos los grandes entusiasmos y heroicos infortunios; abarca todos los aspectos de las cosas; su poesía es mofa y llanto, su espíritu abraza la suma total de la humanidad.

(Antonio Luque y Vicens, Plebeyos ilustres. Reseña biográfica de los obreros del progreso humano, Madrid, 1869)

  

Comentarios

  1. Como se dice por aquí "qué cosa más bonita".El título y el texto es colosal.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  2. No por desconocida es esta una de las mejores alabanzas del gemnio de Stratford que haya leído.

    ResponderEliminar
  3. Bueno, yo sí lo desconocía.
    Claro, a ello juntamos tu debilidad por sustraer lo mejor de todo lo que lees. Esa habilidad tuya que más como lector empedernido, sea un don. Tu parte más sublime a la hora de analizar lo que es bueno y lo que no. A esto le añado que eres muy polifacético.
    En fin, hay libros que deberían estar más baratos:) o al menos al alcance de cualquier lector que se digne a leerlo.



    ResponderEliminar
  4. Vaya piropo... más que Shakespeare parece el mismísimo Dios....

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

Luciérnagas en la noche

Eric Chapman contempló la esfera de su reloj de pulsera.
Se incorporó paseando por el amplio despacho. Se aproximó al ventanal. Desde allí se apreciaba una panorámica de la ciudad de Los Ángeles. Era como un gigante devorado por luciérnagas. Los destelleantes luminosos de neón dominaban la oscuridad de la noche.

(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).