Ir al contenido principal

Altenberg


Una de los rasgos que caracterizan a Europa es la invención de los cafés. El café, como lugar de reunión, tertulia  e incluso trabajo, es una creación netamente europea y en este sentido Viena, la capital austríaca, su máxima expresión. Por los viejos Kaffehaus han pasado gran parte de los más relevantes artistas y escritores centroeuropeos, En particular, desde finales del siglo XIX hasta los años treinta del siglo pasado, los cafés vieneses han contado entre su clientela a literatos como Hugo von Hoffmansthal, Stefan Zweig, Franz Werfel, Robert Musil, Hermann Broch, Joseph Roth, Elias Canetti, Heimito von Doderer, Alfred Polgar, Arthur Schnitzler, Karl Kraus... y Peter Altenberg.
Cerca de la entrada del Café Central, en el 14 de Herrengasse, hay una figura en papel maché que representa a un señor calvo y con bigote, sentado junto a una mesa. Se trata de Peter Altenberg (1859-1919), escritor y cronista de la vida vienesa, que hizo de este local su lugar diario de trabajo, hasta el punto de dar la dirección postal del mismo como su domicilio habitual.
Altenberg era un bohemio y un frecuentador de albergues para vagabundos. Para sus compañeros judíos era un Schnorrer, un sablista. En nuestro país es prácticamenente un desconocido, si bien hace unos años se publicaron Páginas escogidas (Mondadori, 1997) y Amanecer en el Prater (Eliago, 2008). La mayor parte de la obra del escritor vienés lo constituyen poemas, aforismos, apuntes y viñetas; prosas breves en las que destila su pensamiento y su capacidad de observación. He aquí una muestra: "Hay solo dos cosas que pueden destruir a un hombre saludable: problema amoroso, ambición y catástrofe financiera. Y estas cosas ya son tres, y hay un montón más."    

Comentarios

  1. Hola Jorge, este invierno pasado escuché en la radio un programa dedicado al café. Bastante interesante y curioso.


    https://youtu.be/oPHPL2Wg5qg


    Detrás de esta canción con su toque de sensualidad ya sabemos lo que hay, siempre un toque de amor...
    Ojalá en España hubiera tertulias a la hora del café. No sé en el norte, pero en el sur solo bares de copas, muchas fiestas y mucha juerga que acaban en borracheras. Entre otras cosas muy hermosas, no cabe duda.

    ResponderEliminar
  2. Aquí, como en otras partes del país, han ido desapareciendo los cafés antiguos, con solera, en aras de la "modernidad". Todo esto que nos hemos perdido. Ahora tenemos muchos bares, con mucho ruido y mucha televesión, que no favorecen la conversación tranquila.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

El prisionero 6865

Este hombre con aspecto demacrado que ven aquí es Giovannino Guareschi (1908-1968). En nada se parece físicamente al sano y risueño Guareschi, autor de la famosa serie humorística de Don Camilo. La fotografía está tomada en 1944 en el Lager 333 de Sandbostel. Al día siguiente del armisticio entre Italia y el ejército aliado en septiembre de 1943, Guareschi, soldado del ejército italiano en Alejandría, no pudo impedir ser capturado por los alemanes y enviado a un campo de concentración en Polonia. Más tarde fue trasladado a Alemania, donde permanecería hasta el final de la guerra.
Guareschi narró sus padecimientos, sensaciones y penurias como el prisionero 6865 en Diario clandestino1943-1945 (1949), singular testimonio en el que la realidad más cruda, el humor, la tristeza y, pese a todo, el optimismo, se mezclan de forma conmovedora. Fue ideado y empezado a redactar durante el internamiento en Polonia. Muchos de sus reflexiones e historias fueron leídas por el propio Guareschi a sus …