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Extraño movimiento de tierras


Sabía, por la bibliografía, del insólito suceso relatado en una carta de Gaspar de Ybarra al P. Arana en la Asturias del siglo XVII, pero nunca había tenido ocasión de consultarla. Gracias a mi amigo Evariso Álvarez Muñoz, bibliotecario de la Escuela de Minas de Oviedo, que la ha rescatado de entre los "papeles de jesuitas" depositados en la Real Academia de la Historia, he podido ahora leerla en su integridad. Se titula Relación de un casso raro, y portentosso, que succedio en el Principado de Asturias el mes de Marzo de 1644, no lejos de la ciudad de Obiedo. Fue certíssima, y hubo tantos testigos oculares, como personas tenia toda aquella comarca y vecindad.
El hecho sucedió en el pueblo de Castañeda, en el concejo de Miranda, una noche cuando toda la gente del lugar "estaba recogida en sus pobres choças". Entonces "començo a dar estallidos horrendos el monte arrojando de si un pedaço tan grande de la cima, y con tal violencia, que vino a caer con tal proporcion en el lugar vecino que sin dejar una casa le arruino todo, no perdonando vida alguna de quantos vecinos en el moraban: y dejando el lugar de modo, que uno que fue de aquí a verle, afirma que no hay rastro  de tal lugar, y que ha quedado todo aquello como si tal poblacion no uviesse sido". Este mismo testigo afirmó que a su vista habían sacado no menos de treinta cuerpos muertos.
Otra cosa extraña aconteció, y fue que "esta misma noche (en que debia de haber luna) salieron 6 hombres a cortar leña a esrte monte, y los 5 se quedaron alla riva muertos, y al otro se le trajo consigo al lugar dandole el consuelo de morir entre los suios". Otros cinco hombres se hallaron ahogados en el río "sin aver caido nada del monte". Desde luego, raro y portentoso sí que fue.

Comentarios

  1. Curioso Jorge, hace un rato estaba curioseando sobre el agujero negro en el espacio.
    Estas cosas tan raras que hay, que pasan y que casi nunca tienen una explicación exacta.
    Por si acaso, no quiero verlas "no baya ser que algo tan portentozo acave con nosotros".

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  2. la verdad, estamos rodeados de "portentos"; algunos ya nos son familiares.

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