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Un poema de Beltrán


CIUDAD DE PASO

No ser de ningún sitio aunque seas
un animal marcado sin remedio,

la ciudad de la lluvia, la más mía.

Y sin embargo a veces la ilusión
de no ser o ser de un instante
donde la sangre calle y las raíces
se eleven solamente, como un brindis
hacía el incierto soplo del futuro.

Este mismo lugar, cualquier lugar
sin patria, sin familia, sin amigos,
sentado en la terraza
de una noche cualquiera
donde nada te abrigue.

No ser de ningún sitio, aunque ya seas
un animal marcado por tu vida,

y sin embargo

esta ciudad de pronto y las miradas
que te eligen al paso y te bendicen
o te ignoran sin más por ser tan sólo
como uno más, sin más,

cansado de vivir, feliz así

(Fernado Beltrán, Hotel Vivir, Hiperión, 2015)

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


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Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
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-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.