Ir al contenido principal

Un banco, Ginzburg, una libreta y un espejo


Un banco en Villa Borghese, el cansancio de los paseos, la emoción del descubrimiento. Leyendo y leyendo y leyendo. Natalia Ginzburg sonriendo desde la portada sutil de Einaudi Tascabili. La sionrisa de nuchos dientes y labios finos, los ojos achinados como una esquimal, el pelo negro y corto, cierto aire monjil.
    Cuando tenía veinte años Natalia Ginzburg salía de paseo a la caza de personajes para sus relatos. Iba siempre con una pequeña libreta en el bolso. no quería que se le perdiese nada en el camino,
ningún detalle importante. Pero la mayoría de las frases sueltas que anotaba no le servían después para ningún relato, no conseguía insertarlas en historia alguna. La libreta terminaba convirtiéndose en un cementerio de frases perfectas, inútiles. Se dio cuenta de que en cada momento de escritura las frases sucumben, se solidifican, se inmortalizan en un gesto pétreo que es igual a la ausencia de vida. Allí donde se paran cavan su sepulcro.
     Fue en aquella época cuando vio pasar por delante de su casa un carro con un gran espejo de marco dorado. Se reflejaban en él las fachadas de los edificios, los carteles de las tiendas, alguna persona asomada al cielo de la tarde... Se quedó mirándolo mientras pasaba, con un  profundo sentimiento de paz, de alegría. Era como si por aquel espejo transcurriese la imagen  misma de la felicidad: de los primeros amores, de las cenas en familia, de la casa de Turín. Desde aquel día, cada vez que recordaba la imagen del espejo le entraban ganas de escribir.

(Ernesto Baltar, Ciudades en fragmento, Impronta, 2012)

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.  

Vocación reformista

  Coleen Gray: "Es una lástima que solo me gusten los hombres malos para procurar reformarlos." ( Tambores apaches , 1951, de Hugo Fregonese. Guion de David Chandler y Harry Brown).