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La arpía americana


Hojeando un ejemplar de Papeles de Son Armadans de 1962, me topo con un artículo de Serrano Poncela titulado "Romances de ciego". En los pliegos de cordel salía de todo: fieras corrupias, santos milagreros, címenes horripilantes, mamoncillos niños fablistanes, etc. Un romance, que gozó de gran popularidad en el siglo XVIII y hasta mediados del XIX, se titula La Arpía americana, animal feroz y anfibio, o que vive en agua y tierra, que fue cogido en las costas del Perú, en una laguna llamada Orfagá, en este presente año (2 hojas, fig., sin fecha).
De acuerdo con el anónimo autor esta monstruosa criatura era descendiente de las arpías virgilianas, algunas de las cuales se trasladaron al nuevo mundo, donde vivían escondidas en impenetrables selvas. Una de estas bestias se había establecido en la peruana laguna de Orfagá, molestando mucho a los naturales del lugar, pues se alimentaba preferentemente de niños. La dicha arpía tenía cara y pechos de mujer, cuerpo escamoso, alas de color de fuego, cuernos, garras y cola dividida. Los orfaganos acabaron con ella arrojando al agua carneros narcotizados. Más tarde, un emprendedor empresario la adquirió para exhibirla enjaulada en Europa. Desembarcó en Malta, pasando a Grecia y Tracia y de allí a Constantinopla, donde finalmente la fiera cautiva se dejó morir de melancolía.
Este fin tuvo la arpía,
monstruo de natura horrendo.
¡ojalá los monstruos todos
se murieran en naciendo!
Y el que abriga un corazón
feroz y cruel en el pecho,
que antes de nacer espire
se ha de rogar a los cielos. 

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