Ir al contenido principal

Paradójicas criaturas


No iban más que tres en aquella astronave: tres seres de aspecto extraño, pero correspondiente a una forma de existencia especial. Así, sobre diez alargados filamentos, que no tocaban tierra, ya que los "Olfos" era perfectamente ingrávidos, se veía una descomunal cabeza, ligeramente acebollada, con dos ojos enormes que ocupaban no solo la cara anterior sino parte de los laterales (...).
     Ahora, ante el visor gigantesco de uno de sus aparatos, que estaban enfocando sobre el Tercer Mundo (Tierra), observaban una de las ciudades del Globo (...) Lo que les tenía pendientes de las imágenes que desfilaban ante sus enormes ojos, lo que les emocionaba e interesaba.era las criaturas que poblaban aquel mundo organizado: el hombre.
     (...)
     -No consideran la inteligencia como tesoro individual y colectivo, sino como medio para conseguir... ¿qué es eso que consiguen?
     Esperaron al analizador, que no tardó en responder más concretamente.
     -Lo llaman "dinero" -concretó Al-File.
     -Y luchan, trabajan y pelean por ello.
     -Lo extraordinario es que el dinero no forma parte integrante de su metabolismo, ya que no comen papel ni metal.
     -Sí, pero lo consideran primordial, no solo por el poder adquisitivo que les proporciona, sino por el gusto extraño de almacenarlo, de saberse más poderosos, ellos dicen "ricos", que los demás.
     -¡Paradójicas criaturas!

(Law Space, Alucinosis. Ediciones Toray, 1961)

Comentarios

  1. El poder del dinero -qué bien describe esta anomalía de la sociedad humana- su ausencia es un excelente indicador para medir el desarrollo de una civilización.
    Seguro que habrá otras sociedades inteligentes, por esos mundos galácticos, que no necesitan un sistema de pago y acumulación tan primitivo y con tan nefastos resultados. A ver si vienen pronto y nos lo explican.

    ResponderEliminar
  2. Los "olfos" no eran nada tontos. Captaron enseguida la mayor debilidad humana.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).