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Chusca enfermedad


Don Felipe de Cardona, almirante de Aragón, fue muy donairoso y chancero, paseábase en el Prado de Madrid, a tiempo que pasaba cierto médico con su reverenda mula de gualdrapa, también de buen  humor. Llamóle con gran prisa, llegó al estribo, y le dijo: Quiero consultar con vuestra merced, señor doctor, una enfermedad que padezco, y me tiene sumamemte cuidadoso; es a saber, que como con gusto, y apetencia; pero todos los manjares, sean perdices, capones, cuajados, platos dulces u otros culesquiera, se convierten al obrarlos en una fastidiosa hediondez, que mortifica a los que están cerca; esto precisamente es enfermedad grave, ¿qué remedio me aplicará vuestra merced? Respondió, sin embarazarse: Cierto, señor excelentísimo, que me hace admiración, que habiendo en esta Corte tan grandes físicos, no hayan reparado un accidente que cualquier herrador bastaba a curarle: Vuestra Excelencia, por consejo mío (y verá cuán bien se hallas), coma desde hoy paja y cebada, y estercolará como los jumentos, cuyo excremento es más limpio, y con esto, y una gran cortesía, espoleó la mula. El almitante a gritos le detenía: Venga acá, amigo, que quiero que lo seamos.

(Bernardino Fernández de Velasco y Pimentel, Deleite de la discreción y fácil escuela de la agudeza, Madrid, 1742)

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Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

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