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Chusca enfermedad


Don Felipe de Cardona, almirante de Aragón, fue muy donairoso y chancero, paseábase en el Prado de Madrid, a tiempo que pasaba cierto médico con su reverenda mula de gualdrapa, también de buen  humor. Llamóle con gran prisa, llegó al estribo, y le dijo: Quiero consultar con vuestra merced, señor doctor, una enfermedad que padezco, y me tiene sumamemte cuidadoso; es a saber, que como con gusto, y apetencia; pero todos los manjares, sean perdices, capones, cuajados, platos dulces u otros culesquiera, se convierten al obrarlos en una fastidiosa hediondez, que mortifica a los que están cerca; esto precisamente es enfermedad grave, ¿qué remedio me aplicará vuestra merced? Respondió, sin embarazarse: Cierto, señor excelentísimo, que me hace admiración, que habiendo en esta Corte tan grandes físicos, no hayan reparado un accidente que cualquier herrador bastaba a curarle: Vuestra Excelencia, por consejo mío (y verá cuán bien se hallas), coma desde hoy paja y cebada, y estercolará como los jumentos, cuyo excremento es más limpio, y con esto, y una gran cortesía, espoleó la mula. El almitante a gritos le detenía: Venga acá, amigo, que quiero que lo seamos.

(Bernardino Fernández de Velasco y Pimentel, Deleite de la discreción y fácil escuela de la agudeza, Madrid, 1742)

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Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat