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Corrupción en el ayuntamiento



     -Puede examinarlos cuando quiera, Goodwan -dijo-. ¿No es así cómo dijo que se llamaba?
     Sin responder me puse en pie y me acerqué a la mesa, tomé la carpeta y sin que dijera nada más regresé al sillón.
     Leí despacio, muy despacio... Y todo era como había sospechado, pero el desfalco no era contra el fisco ni mucho menos, sino contra el propio vecindario.
     Unos impuestos, y una ganancia rentable de unos doscientos mil dólares.
     Motivo más que suficiente, pensé, para asesinar a un hombre, si es que ese montón de dólares iba a parar a los bolsillos del alcalde... y había otro u otros varios que habían armado aquel tinglado.

(Joe Mogar, Requiem por un alcalde. Editorial Bruguera, 1974)

Comentarios

  1. Qué tiempos tan pequeños, ahora el tinglado es más grande.

    Hola Jorge.

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  2. Antes estas cosas solo pasaban en los U.S.A., claro.

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

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     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

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(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).