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Censores (y otros impresentables)


Martes, 18 de marzo
     José Vergés, Ignacio Agustí y yo hemos visitado a José Pardo que es el jefe de censura (si bien a él le molesta que le llamen así). Pardo, que tiene la cara de clown, pálida y verrugosa, habla con pompa y dice a cada tres palabras "querido", nos ha largado un discurso para justificar la prohibición de tocar la crítica municipal. También me ha dirigido un apóstrofe invitándome a cambiar de tono y a hacer una crítica constructiva, que es algo que no he acabado nunca de entender. (...) Perlas de esta conversación con Pardo son las siguientes: "Vosotros no venís a pactar. Estamos en un estado sectario, con una prensa sectaria, dirigida por un hombre sectario que, mi querido Ignacio, soy yo".
     La frase no tiene desperdicio. Veremos lo que dirán dentro de un año. Con todo, Pardo es maniobrero, listo y muy apegado al sillón que ocupa. Antiguo sargento de carabineros de Negrín ha llegado a ser Jefe de Prensa por astucia y diplomacia y también quizá por un sentido moral que no han sabido tener predecesores (...).
     Pepe Blajot me cuenta algo que él había visto con sus propios ojos. Una circular de un delegado de Abastos que decía textualmente: "Se entregará toda la cosecha de aceite excepto la cantidad de olivas que se necesite para la cosecha del año próximo". Así estamos gobernados. Como si las olivas crecieran como las patatas, de año en año. Este papel auténtico lo tiene el Dr. Argemí, el tisiólogo.
     Ignacio Agustí clamaba hoy, desesperado: ¡Cada país tiene el gobernante que se merece!

(Néstor Luján, "El diario de 1947", en: La Barcelona dels tramvies i altres textos, Meteora, 2015)

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Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
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Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

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-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
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-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
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-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.