Ir al contenido principal

Hanley

James Hanley (1901-1985) 

Entre los escritores influenciados en mayor o menor medida por la obra de Joseph Conrad, James Hanley es en mi opinión uno de los más destacados. Nacido en el seno de una familia irlandesa de marineros, siendo un adolescente se enroló en un buque mercante y en los siguientes años se dedicó a navegar alrededor del mundo. Falsificando su edad se alistó en las Fuerzas Canadienses Expediconarias y luchó en la I Guerra Mundial en Francia. A partir de 1924 se estableció en Inglaterra y Gales, trabajando primero en diversos oficios y más tarde dedicándose a la escritura.
Escribió veintinueve novelas, algunas de ellas -por ejemplo Drift (1930), Boy (1931), Hollow Sea (1938), The Ocean (1942), Sailor's Song (1944) o The Closed Harbour (1952), tratan de temas y ambientes marítimos. Esta última, Puerto cerrado (Seix Barral, 1990, traducción de Elsa Mateo) es una de las mejores y más significativas de Hanley. Narra la incesante búsqueda del capitán Eugène Marius por encontrar un empleo de comandante de un barco mercante. Marius, con cierta fama de gafe, lucha por acabar con el rechazo en el mundillo de la marina después de que en un confuso accidente se hundiera el barco que él mandaba. 
La novela retrata en tonos sombríos los ambientes portuarios de Marsella, sus tabernas y prostíbulos, escenarios del intento infructuoso de Marius por volver a hacerse a la mar. La novela se inicia, como en Lord Jim, con un descripción física del protagonista: "Su presencia en la avenida era claramente visible, la gente se daba la vuelta para mirarlo. La intensa luz del sol caía sobre él horadando su negrura, porque iba de negro de pies a cabeza, desde su chaquetón con insignia de capitán hasta la brillante gorra de visera que llevaba encasquetada sobre la frente." Pero a diferencia de Lord Jim, Marius terminará enloqueciendo sin hallar su redención. Las obras de Henley, a menudo oscuras y violentas, fueron admiradas por escritores contemporáneos, de E. M. Forster a Anthony Burgess, y de William Faulkner a  Doris Lessing. Un escritor, en fin, a recuperar.

Comentarios

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.