Ir al contenido principal

Los huesos de Cervantes


"Es posible que entre los fragmentos encontrados en la cripta de la iglesia de las Trinitarias se encuentren algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes".  Es posible, no seguro. A esto puede reducirse lo que dijo en conferencia de prensa el equipo investigador que ha tratado de hallar e identificar los restos del autor del Quijote. Pero esto ya lo sabíamos antes de comenzar los trabajos arqueológicos que han costado 114.000 euros. O sea: por ahora y a falta de verificación por ADN, evidencias científicas, ninguna; especulaciones, todas.
A pesar de estas lógicas cautelas, le ha faltado tiempo a la alcaldesa de Madrid para decir eufórica que el hallazgo "contribuye a la historia y a la cultura de España" y ya acaricia la idea de celebrar una misa el 23 de abril que "podría contar con las más altas personalidades del Estado". En cuanto al ministro Wert también se felicita enormemente de la noticia y espera que la tumba de Cervantes "se convierta en un lugar de peregrinaje cultural". Cómo se nota que estamos a las puertas de elecciones municipales y autonómicas y del 400 aniversario de la muerte de Cervantes..


Y es que no aprendemos. En 1911 ya pasó algo parecido. La Real Academia Española adquirió a un pintor y restaurador, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, el famoso retrato de Cervantes por Juan de Jáuregui (el que se ve en la foto). Reconocidos expertos de la época dictaminaron que ni era de Cervantes ni estaba pintado por Jáuregui. O sea, que era una falsificación. Pero de nada sirvieron los avisos. Las autoridades de turno, movidas por el patrioterismo más oportunista, necesitaban a toda costa ponerle un rostro a nuestro escritor más universal, aunque fuera falso. Ahora quieren sus huesos.

Comentarios

  1. La cultura es una cosa y la vanidad otra. Sea como sea, siempre hay dinero para gastar y después para recaudar.
    Con lo bonito que quedaría algo sencillo: su tumba y su nombre. Lo demás, todo un espectáculo, como siempre.

    ResponderEliminar
  2. Exacto. El resto -no los restos - es espectáculo.

    ResponderEliminar
  3. Hola, Jorge.
    Esta noche he visto el programa Soy cámara y hoy iba de ser o no ser famoso.
    Copio un poco el contexto: El programa realiza un acercamiento a creadores y procesos creativos con el ruido mediático y social. Cómo el proceso creativo y la obra en sí misma están por encima del autor frente a la banalización del arte debido a la tiranía del mercado del arte.
    Trabajar fuera de los límites convencionales, explotar la resistencia al devenir público....

    Te dejo el enlace:

    http://www.cccb.org/es/audiovisual-soy_cmara_el_programa_del_cccb_43-212882

    Ha estado muy interesante, sin despercio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Un bizarro y efímero fenómeno

La afición de Faulkner por la aviación fue muy temprana. En julio de 1918 partió hacia Toronto para alistarse como piloto cadete en la rama canadiense de la Royal Air Force. Sin embargo el armisticio llegó sin haber concluido el entrenamiento, lo que no le impidió que regresara a su casa de Oxford con uniforme y contando baladronadas acerca de su participación en combates aéreos en los cielos de Alemania. En los años treinta su afición a los aviones se reforzó. Consiguió una licencia de piloto y se compró  un aeroplano de cabina Waco, participando en varias exhibiciones aéreas.
En febrero de 1934 asistió a la ceremonia de inauguración del aeropuerto Sushan, en Nueva Orleans. La experiencioa vivida durante este viaje forma parte del material utilizado para escribir Pylon, publicada en marzo del año siguiente, poco antes de que muriera en accidente aéreo su hermano menor Dean, piloto acrobático.
Pylon es una obra menor dentro de la producción novelística de Faulkner, pero solo en términ…