Ir al contenido principal

Compañeros de estante


En un libro de etiqueta victoriano, el Lady's Gough Etiquette, se puede leer un consejo a las amas de casa respecto a la organización de la biblioteca. En aras del decoro se aconseja que los libros escritos por hombres no deben compartir estante con los escritos por mujeres; salvo en el caso de que los autores estén cristianamente casados entre sí.
¡Y yo que tengo a Elizabeth Barrett Browning al lado de Tennyson! ¡Adulterio!

Comentarios

  1. Jeje, y seguramente estén la mar de a gusto.
    Un post muy ingenioso.

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que el puritanismo victoriano es de armas tomar.

    ResponderEliminar
  3. Mamma mía....me quedo atónita....

    ResponderEliminar
  4. Así las gastaban los victorianos, aunque me temo que pocos hacían caso a Lady Gough

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.