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Gil de Bedma, 25 años después.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)


Hoy se cumple un cuarto de siglo de la muerte de Jaime Gil de Biedma. Recuerdo bien el recital que dio en Oviedo, en el local de la Caja de Ahorros. Fue en los años ochenta, y lo trajo Tribuna Ciudadana. Para entonces no sospechábamos que solo unos años después su voz se apagaría para siempre.
A modo de pequeño homenaje leo en su libro El pie de la letra. Ensayos 1955-1979, uno de mis ensayos preferidos, "De mi antiguo comercio con los héroes", aquel que evoca lecturas de su infancia y empieza: "En abril de 1956, estando en Hong Kong, descubrí que el capitán Gilson me había engañado. Cenaba en casa de unos amigos de amigos, gente rica que vive en las estribaciones del Pico, en esa zona que hasta la segunda guerra mundial fue coto residencial exclusivo de la raza blanca, y cuando me llevaron a la terraza, a ver las vistas, pedí que en la la lejanía me señalasen luces de Cantón, la fabulosa ciudad de mi infancia; resultó que era imposible verlas porque Cantón está a unas setenta millas, o más, hacia el sur, y no en la costa sino río arriba. Así supe que el capitán Gilson jamás en su vida estuvo en Hong Kong."
Hoy mismo en el periódico El País, Andreu Jaume en su artículo sobre Gil de Biedma pone el acento en esta faceta no tan conocida de ensayista y crítico literario, si bien lamenta que no escribiese sobre Auden o el Don Juan de Byron (cuya traducción íntegra al castellano, por cierto, hizo para Cátedra el poeta Pedro Ugalde en 1994).  
Precisamente, el ejemplar de El pie de la letra que hoy hojeo había pertenecido a mi amigo Ugalde, también fallecido, y es uno de los que su viuda ha tenido a bien regalarme. Leo en la hoja de respeto la dedicatoria: "A Pedro Luis, que tuvo la bondad de leerse el original de este libro, con un abrazo. Jaime, Diciembre 80". Leo y los recuerdo ahora a los dos, en este día, en que desgraciadamente ya no están entre nosotros.

Comentarios

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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