Ir al contenido principal

¿Versión integra o abreviada?


Leo en el Times Literary Supplement, del pasado 20 de junio, la reseña que Martin Beagles hace de la novela de Antonio Muñoz Molina In the Night of Time (Houghton Mifflin Harcourt, 2013), traducción al inglés de La noche de los tiempos. Lo que más me llama la atención de la reseña es el espacio (en torno a las dos terceras partes de la misma) que Beagles dedica a comentar la extensión del libro. La edición original tenía 958 páginas, mientras que esta es considerablemente más corta: 641 páginas (aproximadamente un 20% menos).
"Aunque no hay mención de ello ni en el libro ni en el material publicitario -dice Beagles- la traducción de Edith Grossman lo reduce a tal extensión que parece correcto hablar de una abreviación". Al parecer, y según indica el reseñista, el número de capítulos y sus seciones es el mismo, pero es raro encontrar un pasaje que no haya sido recortado. Los cortes varían en extensión. A veces es solo una palabra -generalmente un adjetivo-, pero en otras son frases enteras las que "desaparecen". El material entre paréntesis es particularmente vulnerable a la poda.
Como dice Beagles: "A pesar de la habilidad con que se han ejecutado por lo general estos cambios subrepticios, el conjunto del libro se ve inevitablemente afectado". Sin duda este "aligeramiento" del texto original se ha hecho con el permiso de Muñoz Molina, a instancias de la traductora o de la editorial americana, o de ambos; pero no deja de ser discutible. Me pregunto cuántas obras traducidas al español, de las que ahora mismo podemos encontrar en las librerías, habrán pasado por el mismo proceso y no nos enteramos. Aquí lo dejo.

Comentarios

  1. Hola Jorge, ¿por qué el traductor lo abrevía así? y ¿con qué objetivo?.

    ResponderEliminar
  2. No tengo ni idea. Me imagino que debió pensar que así se haría más "llevadero" para el lector en inglés. Pero es solo una suposición.

    ResponderEliminar
  3. Hola Jorge,

    Yo tampoco conozco las razones de estos cambios en el texto de Muñoz Molina. La reseña que hice para el TLS pretendía, precisamente, dar al autor o a su traductora la oportunidad de aclarar el asunto pero, que yo sepa, nadie ha aprovechado esta oportunidad, ni en las páginas del TLS ni en ningún otro sitio.

    Te preguntas cuántas obras en español habrán pasado por el mismo proceso sin que nos enteremos y es una buena pregunta, pero yo diría que esta historia parece sugerir, más que nada, que el poder de la lengua inglesa va en aumento. De momento, una editorial americana se ha permitido "corregir" la novela de un escritor español muy conocido y es un precedente curioso.

    ResponderEliminar
  4. El silencio en torno a este asunto me parece bastante significativo. Tal vez algún día sepamos algo. O no. En fin, quedamos a la espera,
    Gracias por su comentario.

    ResponderEliminar
  5. Un mal síntoma como mínimo. Gracias por darlo a conocer.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

La duquesa, el francés y el orangután

En 1798 el rey Carlos IV decide nombrar a Pedro Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna,  embajador de España en Austria. Tras meses de preparativos, el duque parte de Madrid el 26 de enero de 1799 con su esposa, María Josefa Alonso Pimentel, XII condesa-duquesa de Benavente, y su numeroso séquito. El paso por Francia resulta azaroso, cuando no arriesgado, debido a la situación anárquica que vive el país vecino en aquellos días. En París se hospedan en el palacio de los duques del Infantado, en la calle de Florentin. Allí residirán casi un año, a la espera de poder proseguir el viaje hasta Viena. Pero ante las complicaciones de su misión y la cada vez más escasas posibilidades de llegar a su destino, el duque pide regresar a España. Tras recorrer los mismos malos caminos y malas posadas que en la ida, llegan a Madrid el 7 de enero de 1800. Entre las numerosas personas que los duques de Osuna tuvieron la oportunidad de tratar en aquel París bullicioso y abigarrado del Directori

Camarero, ¿el ticket verde, por favor?

Sortear cosas es una de las formas de publicidad más antiguas. Pasan los años, cambia la sociedad, pero siguen las rifas. A mediados de los años cincuenta la Casa Caballero, dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas, entre ellas el popular DECANO ("Caballero... ¡qué coñac!"), ofreció siete grandes sorteos trimestrales en los que se se premiaron a los ganadores con 21 coches Renault, 21 Vespas y 105 carteras con dinero. Para dar publicidad a los sorteos se pusieron anuncios en periódicos y revistas y se enviaron tarjetas postales a domicilio. Y este era el reverso de una de estas postales en la que se indicaban las condiciones para participar en el sorteo. Nada de particular, solo que... ¿Qué clase de brebaje sería el "Licor ÑAÑAMBRUK" ¿Alguien lo recuerda? Más aún, ¿alguien lo llegó a probar?