Ir al contenido principal

Más sobre "Diabolicón"



En el último número (54) de El Cuaderno viene una reseña de Diabolicón, debida a Javier García Rodríguez. 

Comentarios

  1. El otro dí leía un ensayo sobre los reseñista benévolos y, los otros, los malos, los que persiguen con saña al autor con ánimo destructivo movidos por la envidia.
    Después de leer la reseña creo que bien puede estar contento. Es mesurada en elogios y da una idea precisa de esa magnífica obra que es Diabolicón. Se la merece y, además, el reseñista es respetuoso con el lector -no crea falsas expectativas. La revista pinta bien, así que voy a leer algunos de sus artículos.

    ResponderEliminar
  2. Yo también opino lo mismo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Hola Jorge, muy interesante.
    Sabes?, no serviría como reseñista, me odiarían la mayoría de los escritores. Pero como bien dice Amaltea, no por evidia ni benévola (que es verdad), sino porque soy muy exigente y no me vale cualquier escrito.

    Gracias por dejarme comentar así, feliz día.

    ResponderEliminar
  4. ...que es verdad, que lo sean otras personas... por si me he expresado mal.

    ¡Ay!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se entiende perfectamente.
      Saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Beber y no olvidar

Claudia Barrett: Invítame a un trago y escucharé sus problemas.
Tony Young: Si lo hago, quizás se me olviden.

(Taggart, 1964, de R. G. Springsteen. Guion de Robert Creighton Williams).

El granjero de Rowan Oak

En el verano de 1929 William Faukner se casó con Estelle Oldham Franklin, que se había divorciado de su esposo y había venido a Oxford con los dos hijos de este matrimonio, Malcolm y Victoria (conocida como Cho-Cho). Se casaron en la vieja iglesia presbiteriana de las afueras de Oxford que construyeron los esclavos sobre College Hill. Pasaron la luna de miel en Pascagoula, y fue allí donde Faulkner corrigió las galeradas de El sonido y la furia.
Al año siguiente, animado por los ingresos que le generaban sus relatos cortos en las revistas y la próxima publicación de sus libros en Inglaterra, Faulkner  compró Rowan Oak, una casa ante-bellum de Oxford, destartalada y necesitada de restauración. Por esta casa, adquirida por 6.000 $ y pagada a plazos de 75 $, lucharía Faulkner toda su vida  Como señala Michael Millgate (The Achievement of William Faulkner, 1966): "Visto hoy, el acto de adquirir tal casa se presenta como algo práctico a la vez que simbólico, que reafirma la decisión …