Ir al contenido principal

Un hombre espera



    Un instante después, el comisario Myrick se tensaba ligeramente. Uno no pasa veinte años en vano al frente de una oficina de la Ley. Y en el mismo pueblo; uno, al cabo del tiempo, conoce el ambiente, lo huele. y es más: sabe exactamente lo que puede ocurrir en determinadas circunstancias.
    Por ejemplo, un desusado silencio en Big Springs.
    Un silencio que se había hecho de pronto.
    Es como el silencio de la muerte que llega por sorpresa.
    Casi todos los ruidos de la calle se habían apagado; solo quedaba un colorido rosa pálido sobre el polvo, unos pequeños remolinos del viento... Y un ambiente extraño, que incluso penetraba por la puerta entreabierta de la oficina. El comisario Myrick se puso en pie, y se acercó a la puerta, para olfatear aquella extraña tensión. Unos segundos más tarde, lo estaba viendo.
    Una calle casi solitaria, con los porches vacíos, solo algunos caballos trabados con los ataderos, y los últimos zumbidos de las moscas; una calle con ligera pendiente, rústica, con edificios de madera y dos o tres de ladrillo, todo viejo y castigado por los elementos.
    Y en el centro de la calle, un hombre: Ted Hollinger.

(Mortimer Cody, Orgullo de de rural, Editorial Rollán, Colección Rurales de Texas, 1967)

Comentarios

  1. Orgullo de rural es un título visionario, muy adecuado para alimentos que se venden en las neveras de los súpers.
    He de reconocer que se presiente algo ominoso; un facineroso que está a punto de doblar la esquina y que al comisario Myrick no le va a pillar desprevenido, pues menudo era el comisario para olfatear el peligro.

    ResponderEliminar
  2. Parece que hace hasta calor, si no, por qué iban a estar las moscas?. Eso es una pista. :-)

    Encantador, como siempre.

    ResponderEliminar
  3. De hecho solo faltan unas pocas "tumbleweeds", estas plantas rodadoras que suelen aparecer en los días ventosos en las polvorientas calles del pueblo para completar la descripción.
    Saludos a ambos.
    más

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli