Ir al contenido principal

Arqueología personal



Tal día como hoy, hace cuarenta años (sí, cómo pasa el tiempo), hacía la lectura y defensa de mi tesis doctoral en la entonces Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo. El título de la tesis era: Estudio petrográfico del comportamiento mecánico de los mármoles bajo esfuerzos uniaxiales. La había empezado en la Universidad de Barcelona hacía unos tres años y fue la primera tesis de tema petrofísico que se leyó en la Universidad de Oviedo. El tribunal -formado por José Antonio Jiménez Salas, Alfredo San Miguel Arribas, José María Fúster Casas, Luis Carlos García de Figuerola y Modesto Montoto San Miguel (secretario y director de la tesis)- tuvo a bien concederme la calificación de sobresaliente "cum laude".
Meses después pasé por el estudio fotográfico Dolsé, de la ovetense calle Mendizábal, a hacerme una foto con el traje académico de doctor en ciencias (toga, birrete y muceta azul turquí). Para la ocasión Modesto Montoto me prestó el suyo que, a su vez, había pertenecido a su abuelo Maximino San Miguel de la Cámara (1887-1961), catedrático y fundador de la petrología moderna en España. Por unos momentos sentí sobre mis hombros todo el peso de la púrpura académica, y me sentí importante y abrumado. Desde entonces no he vuelto a llevar traje académico.

Comentarios

  1. Pues te sienta muy bien. Hablando de arqueología, hace una semana me hice con un ejemplar de "Celebración de la impostura" en muy buen estado. Me está gustando mucho.

    ResponderEliminar
  2. Celebro, José Luis, que te esté gustando "Celebración..." Ahí está parte de mi arqueología personal literaria.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. ¿Por qué te sentías abrumado? ¿puedo saberlo?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Por la responsabilidad que se me venía encima, como docente e investigador.

    ResponderEliminar
  5. Hola Jordi , no he vist mai aquesta foto, ha sigut una bona sorpresa i també dir-te que has sigut un molt bon professional. Petons

    ResponderEliminar
  6. Si lo has llevado a cabo, felicidades por esa sensación que te define una persona muy responsable y asertiva.

    Gracia por responder.

    ResponderEliminar
  7. Las fotografías antiguas tienen algo de petrológico, ¿verdad? El tiempo fosilizado en un instante. Nunca termino de saber si dicen más del pasado o del presente. En todo caso, permiten constatar el cambio, que es la manera como la piedra inerte nos dice que está viva.

    ResponderEliminar
  8. Espléndida comparación, Enric.

    ResponderEliminar
  9. Qué foto tan cuirsa! Me ha gustado mucho verla.

    ResponderEliminar
  10. Ya ves, Airin. El tiempo pasa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Exigencias

"No exija nada si no está seguro de poder respaldarlo".

(Randolph Scott en Carson City, 1952, de André De Toth. Guion de Sloan Nibley y Winston Miller).

Kerouac

Ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, la gran estrella del firmamento beat. De hecho, el comienzo de la llamada "generación beat" puede datarse en 1957, al amparo de la publicación de su novela En la carretera y el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética (de aquí la palabra beatnik que a partir de entonces definiría a los jóvenes rebeldes y disidentes culturales).
Se diría que el éxito mató a la generación beat prácticamente desde su inicio. De la noche a la mañana aspirantes a escritores considerados impublicables ocuparon las páginas de las revistas, fueron entrevistados en la radio e incluso salieron en televisión. El fenómeno fue fulgurante, pero duró poco. La cosecha fue escasa, pero auténtica. Sobre todo hubo poetas, muchos poetas. Narradores pocos, y que hayan quedado todavía menos: solo Kerouac y su mentor William S. Burroughs, aunque en rigor el autor de El almuerzo desnudo no pertenece a la misma "gene…