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Harry Brown

Harry Brown (1917-1986)

Descubrí a Harry Brown a través del cine. La película Un paseo bajo el sol (A Walk in the Sun, 1945), dirigida por Lewis Milestone y protagonizada por Dana Andrews, tiene un guíon de Robert Rossen basado en la novela homónima de Harry Brown. La película, a mi entender una de las mejores que se rodaron sobre la II Guerra Mundial, narra las vivencias de un pelotón de infantería durante la invasión de Italia, y refleja perfectamente el carácter crudo y realista de la novela de Brown, publicada dos años antes.
Nacido en Portland, Maine, Harry Brown estudió en Harvard y sin llegar a terminar los estudios se trasladó a Nueva York, donde entró en las redacciones de las revistas Time y The New Yorker. Al comienzo de la guerra se alistó en el ejército y fue colaborador de la revista Yank. Aunque escribió novelas y obras de teatro, sus inicios literarios lo fueron como poeta. Se dio a conocer con The Poem of Bunker Hill (1941), un largo poema narrativo de aliento épico, al que siguió End of a Decade el mismo año, publicado por la prestigiosa New Directions. Dos años más tarde salió, en la misma editorial, The Violent.
Después de la guerra Brown se trasladó a Hollywood y trabajó como guionista. Algunas de las películas con guiones suyos son: Arenas sangrientas, Un lugar en el sol, Todos los hermanos eran valientes o La cuadrilla de los once. A principios de los años sesenta se mudó a México para dedicarse en exclusiva a la escritura de novelas.
Su último poemario, The Beast in His Hunger (1949), contiene algunos de sus mejores poemas, entre los que destaca "The Conquerors", un poema de la guerra "dramatizado". A Harry Brown se le recuerda hoy en día más como guionista de cine que como novelista o poeta. Sin embargo, A Walk in the Sun es una excelente novela y sus poemas, en especial los de carácter  bélico, no desmerecen al lado de otros de sus  contemporáneos Karl Shapiro o Randall Jarrell.

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.