Ir al contenido principal

"La flauta mágica": conexiones geológicas (y III)

Ludwig Alois von Köchel (1800-1877) 

La flauta mágica fue la última ópera que compuso Mozart. Lleva el número de catálogo K.620. La K es por Köchel. 
Ludwig Alois von Köchel, un licenciado en Derecho por la universidad de Viena, gran melómano, apasionado de la música de Mozart y miembro de la Mozarteum de Salzburgo, emprendió la ingente tarea de sistematizar todas las composiciones de Mozart mediante un "catálogo cronológico-temático", tarea que le llevó varios años y que finalmente editó en 1862. Pero Köchel. además de Mozart, tenía otros intereses.
Gracias a su rentas, Köchel pudo dedicarse sin restricciones a su otra gran pasión: las ciencias naturales, en especial la botánica, la geología y la mineralogía. Con el fin de recolectar especímenes, recorrió el norte de África y la Península Ibérica, así como varios países europeos. En 1859 publicó un monografía sobre los minerales del área de Salzburgo.
En memoria de Von Born y Giesecke fueron bautizadas dos nuevas especies minerales: la bornita (un sulfuro de hierro y cobre) y la gieseckita (un producto de la alteración de la nefelina). También Köchel tiene su mineral, la kochelita (un producto de alteración de la fergusonita). Los tres forman una especie de "tríada mozartiana" del reino mineral en honor al autor de La flauta mágica.  

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).