Ir al contenido principal

Nuevo espacio cultural

"N.Y. Police", dibujo de Álvarez Cabrero

El pasado 24 de mayo tuvo lugar en Oviedo la inauguración del taller y sala de arte Falcón Espacio Creativo, dirigido por Lucía Falcón, con una exposición del artista plástico Álvarez Cabrero. En el acto se presentó el libro Mensajes de un mundo dibujado, editado por Septem Ediciones y coordinado por Antonio Valle, en el que 32 autores pusieron palabras a 15 dibujos de Álvarez Cabrero. Algunos tuvimos la ocasión de leer nuestras aportaciones a dicho libro. La mía fue un microrrelato basado en el dibujo titulado "N.Y. Police":


"Como decía el viejo MacKenna, para ser policía en Nueva York hay que ser o muy listo o muy gilipollas. Yo nunca fui muy listo, de modo que debo ser un gilipollas. Y eso que el viejo me lo advirtió antes de retirarse. Me dijo, chico, aléjate de Bonetti o saldrás escaldado, hazme caso, te lo digo yo que sé de qué va la cosa. Pero no le hice caso. Estaba yo demasiado obcecado por aquel entonces. El caso es que Frank Bonetti me hizo una proposición que no pude esquivar. Quiero decir, era una pasta y yo necesitaba el dinero para pagar la hipoteca y las malditas deudas de las apuestas. En fin, que me ha tenido agarrado por las pelotas el muy cabrón y cuando quise darme el piro ya era tarde. Es jodido ser poli en Nueva York si uno es un gilipolllas como yo. Tenía que haberle hecho caso al bueno de MacKenna. Es que no aprendo, cagoenlaleche. Si no qué pinto yo aquí, en este callejón de mierda, muerto de miedo, haciendo el paripé de perseguir a unos matones de Bonetti y confiando en que no se le vaya la olla a alguno de ellos y me descerraje un tiro que me deje seco, aquí mismo, en la puta calle."

          

Comentarios

  1. Un micro que armoniza a la perfección con la ilustración que lo encabeza. El tono está a la altura de las buenas novelas de polis y ladrones.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.