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González Estrada

Composición de José González Estrada
dedicada a Juan Eugenio Hartzenbusch

José González Estrada (1801-1883) fue un poeta que gozó cierta fama en su tiempo por sus juegos y artificios literarios. Publicó varios colecciones de versos en los que utiliza formas complejas y alambicadas. En el libro de Personajes y gentuza de mi tiempo (1931) de Felipe Pérez Capo, leo la siguiente noticia aparecida en un periódico de 1882:
"El Sr. D. José González Estrada, autor famoso de los sonetos pentacrósticos cruzados, y a quien dio tanta celebridad su incomparable periódico El Pistón, se ha propuesto ahora obtener nuevos triunfos en nuevas esferas literarias.
"Nos consta que en un teatro muy concurrido de Madrid ha presentado una obra, que no es pentacróstica, pero sí cruzada.
"Se trata de una zarzuela trágica sacra en tres actos. Titúlase Moisés y la sepultura del Faraón en la mar.
"Para que nuestros lectores tengan alguna idea  -si bien ligerísima- de la obra del Sr. González Estrada, ahí van unos cuantos versos que el hombre de El Pistón pone en boca del rey de Egipto:

Agradable hijo mío,
tus consejos son felices;
tu no permites deslices
y mucho menos desvarío.
Si rechazan mis órdenes,
encenderán mi furor;
en llenándose de ardor
romperé hasta los riñones...

"Parece que ya se ha dado cuenta al Juzgado de guardia."

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).