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Viajeros y posadas



Entre las novedades editoriales que el bicentenario de Dickens a traído a nuestras librerías quiero mencionar una de las más recientes: los Cuentos de viajeros y posadas (Navona Editorial, 2012), en traducción de José Luis Piquero. Se trata de una recopilación de cuentos escritos por Dickens y su colega y amigo Wilkie Collins, aparecidos en Household Words a mediados de la década de 1850. En dicha publicación periódica colaboraron, además de su director -o mejor, conductor- Charles Dickens, escritores de renombre como Elizabeth Gaskell, George Meredith, o Sheridan Le Fanu, así como otros en la actualidad muy poco conocidos pero que en la época tuvieron gran popularidad.
En los números navideños de Household Words solía Dickens dedicar parte de los cuentos a recordar dichas fiestas, a cuya celebración familiar el propio Dickens había contribuido a dar forma con sus Christmas carols. Así nacieron los conjuntos de cuentos titulados Una ronda de historias junto al fuego navideño (1852) y Otra ronda de historias junto al fuego navideño (1853). Dado el éxito alcanzado, Dickens repitió la estrategia con otras dos series tituladas Los siete viajeros pobres (1854) y La posada del Acebo (1855). A estas dos últimas colecciones pertenecen los cinco cuentos que se incluyen en el  referido volumen, y que se encuadran en la tradición, común desde los tiempos de Boccacio y Chaucer, de un grupo de personas reunidas en un lugar -en este caso una casa de caridad y una posada- que entretienen su ocios narrando historias. Dos relatos destacaría: uno de Wilkie Collins, "El mozo de cuadra", y otro de Dickens, "El limpiabotas". El primero cuenta la historia de una amenazadora premonición con sutiles toques de horror; el segundo la fuga de una pareja de niños para casarse, como dice el prologuista Albert Ullibarri, "una deliciosa viñeta de pura inocencia". Cuentos a la vieja usanza para ser leídos en invierno, al calor del hogar, con un buen vaso de ponche a mano.

Comentarios

  1. Cunqueiro escribió sobre las posadas inglesas. Y es de comparar lo confortable de las posadas inglesas de la época, contrastable con la pobreza y la incomodidad de las nuestras.

    Saludos.

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  2. Cierto: de la pobreza e incomodidad de las posadas y fondas españolas ya habla, por ejemplo, Jovellanos en sus diarios. Por no hablar de los viajeros extranjeros.
    Saludos.

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  3. Buenas.
    ¿Has leído los capítulos que P. Citati le dedica a Dickens en "El Mal Absoluto"?
    En caso afirmativo ¿Cuál es tu opinión?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Buenas.
    ¿Has leído los capítulos que P. Citati le dedica a Dickens en "El Mal Absoluto"?
    En caso afirmativo ¿Cuál es tu opinión?

    Saludos.

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  5. Sí he leído el ensayo que dedica a Dickens Pietro Citati, y me parece una excelente apreciación, sobre todo la valoración -positiva- que hace de "La tienda de antigüedades", una novela maltratada por cierta crítica.

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