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Gissing


George Gissing (1857-1903) es el más conspicuo representante del naturalismo en las letras inglesas, una corriente de matriz continental que nunca llegó a cuajar del todo entre los lectores británicos. Preterido durante buena parte del siglo veinte, su posición se ha visto revalorizada en las últimas décadas. Autor de novelas de fondo pesimista en las que refleja la pobreza y el fracaso de las capas bajas de la sociedad, poco antes de morir publicó una de sus mejores obras, The Private Papers of Henry Ryecroft.
En 1914, el editor estadounidense Thomas B. Mosher, de Portland, Maine, responsable de algunas de las más exquisitas ediciones de la época, sacó a la luz un precioso librito en octavo alargado, en cuya portada, a dos aguas, se puede leer Books and the Quiet Life, con el siguiente subtítulo: Being Some Pages From The Private Papers of Henry Ryecroft by Gissing Chosen By W R B. En el prólogo se dice que "el escritor se imagina a sí mismo en la edad madura de la vida habiendo alcanzado la paz que, a través de los años grises y amargos de su servidumbre, nunca dejó de desear apasionadamente. Un legado, pequeño pero suficiente, le permite abandonar para siempre el detestable polvo de Grub Street, y establecerse en un cottage de Devonshite, sin otra compañía que un viejo mayordomo. Allí, durante los pocos años que le quedan de vida, lee sus queridos libros, observa los gloriosos cambios de la naturaleza y reflexiona sobre muchas cosas". El libro recoge extractos de la novela de Gissing relativos a los libros y a la lectura.
La tirada constó de 950 ejemplares, en papel hecho a mano Van Gelder. Mi ejemplar lleva el ex libris de George Joseph Ferreira, cuyo lema es: Lumen accipe et imperti.  
    

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).