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Libros que hablan

Olaudah Equiano (c. 1745-1797)

A menudo había visto a mi patrón (y amigo) Dick empleado en la lectura; y yo sentía una gran curiosidad por hablar a los libros, como pensaba que él hacía; y así aprender cómo todas las cosas tienen un principoio: con tal fin a menudo he tomado un libro, y le he hablado, y luego, estando solo, he puesto la oreja cerca de él con la esperanza de que me contestara; y me he preocupado cuando he visto que permanecía mudo.

(The Interesting Narrative of the Life of Olaudah Equiano, or Gustavus Vassa, the African, 1789)

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).