Ir al contenido principal

Byron

Retrato del autor de Caín, en Vida de Lord Byron, de Emilio Castelar,
Imp. La Propaganda Literaria, La Habana, 1873.


Caín es uno de los poemas largos de lord Byron más sobresalientes. En él nos presenta la historia bíblica de Caín y Abel en forma de drama teológico o "misterio". En una nota del prefacio al poema Byron escribe (utilizo la excelente traducción que de este poema ha hecho recientemente José Luis Piquero para la editorial Isla de Siltolá):
"El lector observará que el autor ha adoptado parcialmente en su poema las nociones de Cuvier, en el sentido de que el mundo había sido destruido varias veces antes de la creación del hombre. Esta especulación, derivada del estudio de los diversos estratos y de los huesos de enormes y desconocidos animales hallados en ellos, no es contraria al relato mosaico sino que más bien lo confirma, ya que aún no se han descubierto huesos humanos en tales estratos, mientras que sí han aparecido los de muchos animales conocidos junto a los restos de otros desconocidos". Cuando Byron escribe el poema, la teoría de los cataclismos y las faunas extintas de Georges Cuvier estaba en pleno apogeo, y es plausible que conociera las obras del célebre paleontólogo Recherches sur les ossemens fossiles des quadrupèdes (1812) y Théorie de la Terre (1821), aparecida ésta última justo el mismo año que Caín.
En el Acto II del poema Lucifer conduce a Caín hacia el mundo de los espectros, o sea de "los seres pretéritos y sombras por venir". En aquella tenebrosa región Caín divisa unas gigantescas criaturas que recuerdan a las "fieras salvajes de las profundas selvas de la tierra". Caín le pregunta a Lucifer qué son estos seres, y éste le responde: "Son los que los mamuts son en tu mundo, aunque estos se encuentran a miríadas bajo su superficie."

Comentarios

  1. Interesante entrada. Yo voy por el Acto III y me está encantando. Además la traducción de Piquero es muy buena.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Cierto: Buena y respetuosa con el original.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Byron fue, ante todo, un hombre persuadido de que la gloria literaria le estaba esperando a la vuelta de la esquina. Acertó, pero también tuvo una autodestructiva relación en todas su relaciones, en especial con su hermana, quien inspiró una buena parte de su obra; era un intuitivo y no es nada raro que anticipara lo que aún no era conocido y público.

    ResponderEliminar
  4. Lo que le convierte en el poeta romántico por excelencia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.