Ir al contenido principal

Pájaros cantores


En la calle de Barrio-Nuevo, a mano derecha, entrando por la de Concepción, tiene su tienda un Jaulero; éste brinda al Público con lo que sabe; y es, componer organitos para enseñar cantar pájaros; si alguien tiene precisión de hacer uso de esta promesa, encamínese allá, para que los Pájaros, que tuviere, aprendan música. Dice también en su esquela, que el que tuviere algún Organito viejo, o roto, si quisiera venderlo, lo comprará, y después lo volverá a vender por precio muy acomodado. Añade más, y es, que se halla con Gorriones de Indias, machos y hembras, para criar Canarios, y Canarias.

(Diario Curioso-Erudito y Comercial, Público y Económico, Madrid, 8 de febrero de 1758)

Comentarios

  1. Lupo Ayllán y Sus Dementes20/12/11, 10:48

    Calvino y B . Schultz anticipados en lo que ahora es un viejo legajo .
    Puede que estos dos autores tuvieran una biblioteca secreta de Diarios eruditos Y curiosos y su literatura no fuera más que una lenta transcripción de éstos .
    O cerraban los ojos y se asomaban a esos mundos .

    ResponderEliminar
  2. Así es, querido Lupo & Cía, los diarios antiguos como ventanas no solo al pasado sino a otros mundos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV