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Microrrelato

En las XI Jornadas Literarias de la Asociación de Escritores de Asturias, celebradas el pasado fin de semana en Pravia, tuve la oportunidad de leer, dentro de la sesión "Lo breve si breve...", el microrrelato titulado "El final de la película". A petición del distinguido público (bueno, en realidad de algunos del público) lo doy a conocer ahora en este blog. Helo aquí:


EL FINAL DE LA PELÍCULA

Un hombre llega a una ciudad para ver a su novia. Como le sobra tiempo antes de la cita, decide entrar en un cine. Se acomoda en su asiento, se apagan las luces y empieza la sesión. En la primera escena de la película se ve a un hombre que viene a una ciudad para ver a su novia.
El hombre se queda clavado en su butaca, como hipnotizado. Pasa el tiempo, y cuando se le ocurre mirar el reloj se da cuenta de que es la hora de la cita. Por unos instantes duda entre salir del cine y perderse el final de la película o continuar viéndola hasta que se acabe. Decide quedarse en el cine.
Una vez terminado el pase, el hombre sale corriendo hacia la cafetería donde habían quedado. Cuando por fin llega, su novia, cansada de esperar, está a punto de marcharse. Ella le recrimina el retraso. Él le pide disculpas. Sin darse cuenta le pone la misma excusa que el tipo de la película le ponía a su novia. Ella no se lo cree y se enfada. Él intenta convencerla. En un momento de la discusión ella le dice que ya no tiene ningún interés en seguir saliendo juntos. Se lo dice con las mismas palabras que utilizaba la chica que hacía de novia en la película. El hombre permanece en silencio. No le extraña la reacción de su novia. Como tampoco le extrañará lo que, a partir de entonces, fatalmente, habrá de suceder. Sabe lo que le espera, porque ha visto el final de la película.

Comentarios

  1. Hombre, sr. Ordaz, si se me permite..., si se le quita la última frase se entiende de todas formas y nos ahorramos una repetición de la palabra "película". Y si quería terminar el relato como una película, le sobraría con poner "habrá de sucederle al fin". Nunca "podo" escritos ajenos, pero esta vez no me he podido contener. Un saludo, y perdón por meterme donde no me llaman.

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  2. Pues a mí me parece una frase final necesaria y sumamente inquietante, porque hasta ese momento todo era una simple cuestión romántica. Pero a partir de ahí, uno puede imaginarse de todo.
    Muy bueno.

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  3. ¡Qué interesante! A mí también me ha gustado mucho.

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  4. Reconozco que tuve dudas de suprimir o no la frase final, pero al final la mantuve, pensando un poco en la idea que expone Piquero. En fin,en este tipo de cosas no sabe uno si acaba o no acertando. Al final todo depende del gusto del lector.
    Gracias a todos por vuestros comentaruios.

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     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

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entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

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