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Barallat

Celestí Barallat i Falguera (1837-1905)

Tuve noticia del erudito y escritor Celestí Barallat i Falguera por un artículo de Joan Perucho, creo que en La Vanguardia, allá por los años ochenta del pasado siglo. Tiempo después, en una conversación con el autor de Les històries naturals, me amplió su opinión acerca de aquel singular personaje, que fue amigo de su abuelo. Barallat era abogado pero su pasión fue la literatura funeraria y necrológica, a la que dedicó gran parte de sus escritos.
Era un hombre de aspecto más bien triste y melancólico, vestido siempre de negro y tocado con un aparatoso sombrero de copa, cual empleado de pompas fúnebres. Monárquico convencido se afilió al partido conservador. Fue miembro de la Academia de Buenas Letras y de la Associació Catalanista d'Excursions Científiques, mantenedor de los Juegos Florales, regidor del Ayuntamiento de Barcelona y activo promotor de la Junta de Cementerios.
El señor Barallat fue uno de los escritores más lúgubres de todo el siglo XIX. Entre sus libros destacan los siguientes títulos: Principios de Botánica funeraria (1885), Memoria sobre derecho funerario (1886), Las plantas no comestibles de los cementerios (1889), Poemas fúnebres en la lontananza (1890) y La belleza mortuoria (1901). Murió, como no podía de ser menos, el día de Difuntos de 1905.
De acuerdo con su revolucionaria -Perucho dixit- tesis botánico-funeraria, en los cementerios no deben plantarse árboles o arbustos susceptibles de dar frutos comestibles, ya que cabría la posiblidad de consumir los "jugos vitales" de nuestros antepasados difuntos, y con ello la desagradable situación de un indeseado canibalismo.
Por otro lado, defiende Barallat los benefecios higiénicos de las plantas de los cementerios, pues las raíces "se dirigen siempre hacia el lado de las tumbas, llegan hasta perforar los ataúdes y se ocupan incesantemente de absorber los productos de la descomposición a medida que se forman, librando de este modo la superficie del suelo de sus perniciosos efectos".
En estos tiempos sombríos en que vampiros, zombis y walking deads vuelven a estar de moda, creo merece la pena recordar la figura de Celestino Barallat.

Comentarios

  1. Muy interesante ¡qué tiempos en que se leían cosas así en los periódicos!
    Me he acordado de un personaje secundario en la novela Chatterton de Peter Ackroyd, Sarah, que estudia el arte funerario para escribir una magna obra The art of death que por supuesto nunca acaba. Incidentalmente se citan los versos:
    ...it must be sleep, when low
    hangs that abandon´d arm towards the floor:
    the Head turn´d with it. Now make fast the door

    Modern Love. Soneto 15. George Meredith
    Saludos, Dr.J

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  2. Leí hace tiempo la novela de Ackroyd, pero no me acordaba de este personaje. ¡Buena asociación!

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  3. No conocía al escritor, mientras leía el perfil no he podido evitar unas risas porque todo en él es absolutamente cómico.Peleado con la vida -el apellido ya era una indicación de su temperamento- y el título de sus obras es desternillante. Pongamos el de las flores, presumo que su intención era dar pistas a los posibles aspirantes a suicidas. La guinda es su fecha de defunción. En fin, merecía que le rescatara del olvido y yo estoy por saber más de este hombre, al menos conocer el texto de su esquela, ahí debió dejar instrucciones precisas, estoy segura.

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  4. Efectivamente, sería interesante conocer las instrucciones para su sepelio. Seguro no dejó un cabo suelto.

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