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Geología y detectives (y II)

La geóloga y escritora Sarah Andrews

Uno de los pioneros de la toxicología moderna fue el médico y químico inglés Alfred Swaine Taylor (1808-1880) quien, entre otros avances, inventó el primer test para la detección de arsénico en los tejidos humanos. Taylor fue además un gran aficionado a las ciencias de la Tierra, como lo demuestra su publicación On the Temperature of the Earth and the Sea in Reference of Central Heat (1846), pero en cambio no vislumbró todas las posibilidades que le ofrecían las ciencias geológicas en la resolución de ciertos crímenes.
Quien sí lo supo ver fue la geóloga estadounidense Sarah Andrews que, entre 1994 y 2005, publicó una decena de novelas que tienen por protagonista a Em Hansen, una geóloga forense. Andrews trabajó en el U. S. Geological Survey y en diversas compañías privadas, y su experiencia profesional le sirvió para idear tramas relacionadas con asuntos o aspectos geológicos y en las que a menudo un colega suyo tiene problemas o es asesinado.
Lejos de los ambientes urbanos, los casos de Em Hansen suelen tener como escenario los grandes espacios naturales de Utah, Wyoming o California. Dichos espacios constituyen un telón de fondo ideal para hablar, entre otras cosas, de: la industria del petróleo (A Fall in Denver, 1995), el medioambiente (Mother Earth, 1997), el mundillo de los dinosaurólogos (Bone Hunter, 1999), la minería del oro (An Eye for Gold, 2000), los terremotos (Fault Line, 2002) o las aguas subterráneas (Dead Dry, 2005). Recientemente Sarah Andrews ha publicado In Cold Pursuit (2007), una novela protagonizada por una estudiante de posgrado de geología que investiga la desaparacioón de su director de tesis en la Antártida.

Comentarios

  1. "...a menudo un colega suyo tiene problemas o es asesinado", una mujer a lo Jessica Fletcher.

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  2. Sí, más o menos. A ver si algún productor de televesión se anima a hacer una serie sobre el personaje de Em Hansen. Mientras tanto, podría también algún editor español traducir alguna de sus novelas.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

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