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El escándalo del libro


"Las brutalidades del nazismo, tal como fueron planificadas, organizadas y realizadas en el siglo XX en Europa, fueron perpetradas en el seno de una cultura altamente erudita. Ningún país ha honrado tanto como Alemania ni ha apoyado con tanta autoridad la vida del espíritu, la producción de libros, su estudio y el estudio de las humanidades académicas. En ningún momento las fuerzas de la erudición y de la sensibilidad humanista pusieron freno al triunfo de la barbarie. En el Tercer Reich se llevaron a cabo investigaciones de primer orden en filología, en historia antigua y medieval, en historia del arte, en musicología. (...) Lo esencial de la historia de esta inhumanidad más sistemática y una forma de simpatía o de indiferencia, creadora de una alta cultura, sigue sin dilucidarse. El asunto va mucho más allá del contexto de la Alemania nazi. El París ocupado fue igualmente testigo de una producción de libros y obras teatrales que se cuentan entre las más importantes de la literatura francesa moderna.
El escándalo no es solamente la coexistencia. El genio literario y filosófico ha coqueteado con la parte oscura del hombre, prestándole oído y brindándole apoyo. No podemos separar el esplendor de las obras de Pound, de Claudel, de Céline, de sus infernales inclinaciones políticas. Por muy complicada que fuera en todos los aspectos, por muy "privada" que fuera, la relación de Heidegger con el nazismo y su ladino silencio después de 1945 tienen algo de helador. Lo mismo que el apoyo activo de Sartre al comunismo soviético, mucho después de que se conocieran las salvajadas cometidas en los campos con los escritores, con los intelectuales en la China de Mao, o en la Cuba castrista. "Todo anticomunista es un perro, lo digo y lo mantengo". Así hablaba uno de los maestros del espíritu de nuestro tiempo."

(George Steiner, El silencio de los libros, Siruela, 2011).

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.