Ir al contenido principal

Discurso en el Instituto

Luis Álvarez Piñer en mayo de 1936

Hace un par de meses se presentaba la biografía de Gaspar Melchor de Jovellanos que realizara el profesor José Miguel Caso González, adaptada por su hija Teresa Caso y traducida al inglés por María José Álvarez Faedo. Con esta publicación bilingüe, editada bajo los auspicios de la Fundación María Cristina Masaveu y la Fundación Foro Jovellanos, se pretende difundir en el ámbito anglosajón, la vida y la obra del prócer gijonés, no suficientemente conocida.
Poco antes, en diciembre de 2009, había salido a la luz Jovellanos. Discurso en el Instituto, 1936, de Luis Álvarez Piñer, en edición de Juan Manuel Díaz Guereñu y patrocinado por el Ayuntamiento de Gijón. Piñer pronunció este discurso, a modo de lección inaugural, en el Instituto de Enseñanza Media Jovellanos de Gijón, de donde era profesor. Escrito en medio de difíciles circunstancias, Piñer reinvindica en su discurso la labor cultural de Jovellanos, su compromiso intelectual y su estatura moral. He aquí un fragmento del discurso:

"Estas dos o tres cosas quiero decir de Jovellanos como intelectual, como línea política, como ser siempre atento a las necesidades de la vida nacional: cariñoso con sus deseos, generoso con sus necesidades. Y como maestro, que lo fue del principio al fin de sus días. Y ante vosotros, estudiantes; y ante vosotros, autoridades académicas y autoridades oficiales, quisiera que este panegírico se hiciera gráfico y ejemplar. Porque ahora vivimos en sacrificio, en lucha; ahora que se mezcla nuestra palabra con el silabeo negro de las máquinas de guerra; ahora que hemos de atender a un mismo tiempo a la lucha con el pasado en el dogma, en la forma social, en la cultura y, por otra parte, a la subversión de los estratos sociales, a la ruptura del andamiaje de la convivencia; ahora, digo, que nuestro vestido común es el barro pegajoso de la tierra, conviene un poco a todos una vuelta a Jovellanos, a su paz, a su fe, a su equilibrio en medio de la lucha."

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).