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Lomas

"Oviedo. Una calle cerca de la catedral", de Sir Edgar T. Wigram,
en Spain, de John Lomas

John
Lomas viajó por España a principios del siglo XX. En 1908 publicó In Spain, y años más tarde salió a la luz una segunda edición revisada con el título de Spain (1925), con ilustraciones de Edgar T. Wigram y Joseph Haddon. Lomas recorre España de norte a sur y de este a oeste, anotando lo que en su opinión le parece más notable. En Asturias entra procedente de Bilbao y sin detenerse apenas en Santander. Tras unas breves líneas dedicadas al "desvío" de los Picos de Europa y al "interesante distrito romántico e histórico de Covadonga", llega a Oviedo.
De la capital del Principado le interesan algunos de sus monumentos, y de hecho es de lo único que habla. La fábrica de la catedral gótica, en su opinión "pobre en detalle y ornamentación", no le acaba de gustar. En cambio se demora en la Cámara Santa y en las reliquias que ésta encierra, las cuales detalla. Lomas encuentra este sagrado santuario digno de ser visitado, "no solo por sus propias maravillas, sino por la muy satisfactoria vieja capilla de transición en la que están preservadas".
Igualmente se refiere con singular aprecio a otros monumentos "antiguos": Santullano, San Tirso, Santa María del Naranco y San Miguel de Liño; si bien se lamenta de que "muchos de estos monumentos han casi desaparecido, se han degradado o han sido irremediablemente modernizados". También menciona la iglesia de Santa Cristina de la Leña (sic), "en el valle, parecido a los suizos, de Campomanes".
Nada dice Lomas de otras localidades asturianas. No sabemos si porque no ha visto nada de interés en ellas o porque simplemente tiene prisa en llegar a León. De modo que dice adiós la región asturiana cruzando los "imponentes picos de Pajares", horadados por "una serie de túneles que rivalizan con los de San Gotardo", y cuyo paso en ferrocarril se realiza en "seis cómodas horas".

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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OJOS PRIMITIVOS

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     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).