Ir al contenido principal

Delvalle Lowry

Lámina de Conversations on Mineralogy (1822), de Delvalle Lowry

El siglo XVIII vio la vulgarización de la ciencia. Se escribieron libros y folletos con un claro propósito de acercar y popularizar los avances científicos que se estaban produciendo en las diversas ramas del saber. En los salones se hablaba de ciencia, y hombres y mujeres debatían sobre los últimos descubrimientos. Las mujeres no eran ajenas a este afán de conocimientos. A ellas en especial se dirigieron algunos célebres manuales, como Il newtonianismo per le dame (1737) de Francesco Algarotti o Chimica per le donne (1796) de Giuseppe Compagnoni.
A principios del siglo XIX mujeres instruidas tomaron el relevo. Conversations on Mineralogy (1822) lo escribió Miss Delvalle Lowry con apenas veintiún años. Se editó en Londres y Filadelfia el mismo año y tuvo un gran éxito de ventas a ambos lados del Atlántico.
A lo largo de dieciseis capítulos, correspondientes a otras tantas conversaciones, la señorita Lowry dialoga con una tal Frances sobre todo tipo de temas temas mineralógicos, sin obviar ningún aspecto por abstruso o árido que resulte.
En cuanto a contenidos sigue en general los tratados de mineralogía de Phillips, Bakewell y Mawe, si bien la clasificación de de los minerales que presenta difiere de las de los citados. El libro viene amenizado con ilustraciones de la propia autora, oficio que aprendió de su padre, el grabador Wilson Lowry. La mineralogía la aprendió de su madre Mrs. Rebecca Lowry, que daba clases particulares de esta especialidad en su casa de Titchfield Street.

Comentarios

Entradas populares

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Un bizarro y efímero fenómeno

La afición de Faulkner por la aviación fue muy temprana. En julio de 1918 partió hacia Toronto para alistarse como piloto cadete en la rama canadiense de la Royal Air Force. Sin embargo el armisticio llegó sin haber concluido el entrenamiento, lo que no le impidió que regresara a su casa de Oxford con uniforme y contando baladronadas acerca de su participación en combates aéreos en los cielos de Alemania. En los años treinta su afición a los aviones se reforzó. Consiguió una licencia de piloto y se compró  un aeroplano de cabina Waco, participando en varias exhibiciones aéreas.
En febrero de 1934 asistió a la ceremonia de inauguración del aeropuerto Sushan, en Nueva Orleans. La experiencioa vivida durante este viaje forma parte del material utilizado para escribir Pylon, publicada en marzo del año siguiente, poco antes de que muriera en accidente aéreo su hermano menor Dean, piloto acrobático.
Pylon es una obra menor dentro de la producción novelística de Faulkner, pero solo en términ…