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Walker Percy

Un adolescente Walker Percy -pantalón blanco, la pierna izquierda adelantada-
en la cola del cine Carolina Theater, de Chapel Hill (Carolina del Norte), en 1932.
(De Pilgrim in the Ruins. A Life of Walker Percy, 1992, de Jay Tolson)

Pocas entradas tan sonadas se han producido en el mundo de la literatura en Estados Unidos como la de Walker Percy (1916-1990). El escritor de Luisiana ganó con su primera novela, El cinéfilo (The Moviegoer, 1962) el National Book Award contra todo pronóstico y compitiendo con otras ocho obras, entre las que estaban Franny and Zooey, de J. D. Salinger y Catch-22 de Joseph Heller. Binx Bolling, el joven protagonista de El cinéfilo, de aire existencialista e influido por Kierkegaard y Camus, es uno de estos personajes que representan en cierta medida el espíritu atormentado de su tiempo.
No obstante su brillante comienzo, Walker Percy nunca alcanzó la notoriedad de otros escritores coetáneos. Percy es un moralista irónico y tal vez el más perspicaz cronista del Nuevo Sur. Católico como sus colegas sureñas Caroline Gordon y Flannery O'Connor, desarrolló un tipo de literatura, tanto ensayística como de ficción, más filosófica y de tesis que anecdótica y costumbrista, lo que le convirtió sin pretenderlo en un autor más de culto que popular.
De sus siguientes novelas - El último caballero (1966), Amor entre ruinas (1971), El síndrome de Thanatos (1987), La confesión de Lancelot (1977)- me quedo con esta última, posiblemente una de sus obras más complejas y sombrías. El narrador protagonista es el airado Lancelot Lamar, quien desde su encierro en una institución mental se confiesa a un sacerdote psiquiatra amigo suyo desde la infancia. A medida que Lancelot va desgranando su vida, conocemos su drama íntimo y sus opiniones sobre un mundo que se desmorona a su alrededor; un mundo de tintes apocalípticos al que Percy disecciona sin anestesia, con todas sus problemas y contradicciones.
En un mercado donde predomina la ligereza insustancial, es de agradecer la hondura filosófica que sabe imprimir a aus novelas. O cuando menos agradecerle el que fuera la persona clave en la publicación de La conjura de los necios de John Kennedy Toole

Comentarios

  1. Es probable que deba buscar en librerías de viejo o en internet para dar con un ejemplar de sus novelas; sea como fuere, daré con La confesión de Lancelot. Gracias a este post me han entrado unas ganas locas de leer a Walker Percy.

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    Respuestas
    1. La tenía, me la habían traído de Tacna, y quise compartirla con un familiar que estaba en la cárcel porque me habían encantado, pero desgraciadamente el gendarme que me recibió el paquete se la apropió. Espero que le haya gustado. Para mí era capital con otros cinco libros más.

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  2. Pues que haya suerte.
    Saludos.

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  3. ¡A mí también me han entrado ganas de leer algo de él!

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  4. ¿Saben donde se consigue El cinéfilo de Walker percy?

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