Ir al contenido principal

Pero no mueren

Ilustración de Joan D'Ivori en La vida del libro,
de Jacinto Mª Mustieles

"¡Insuperable destino el del libro! Triunfó y sus ejemplares se esparcieron por el mundo. Fracasó y sus ejemplares agonizan en el almacén del editor. Pero no mueren. Estarán almacenados en paquetes roídos por las ratas; yacerán olvidados y polvorientos en las paradas de lance, curioseados mil veces por el público que vuelve a dejarlos en el montón anónimo. ¡Pero no mueren! Amarillean en las librerías; se rasgan en los almacenes; se despedazan en los archivos... ¡Pero no mueren! ¡Su vida se prolonga a través de su agonía y de su desaparición material! ¡Su vida prosigue en el corazón del lector que transmite a otros su enseñanza, su ejemplo, su emoción o su mensaje!"

(Jacinto Mª Mustieles, La vida del libro, Edición de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, Día del Libro de 1934)

Comentarios

  1. Aunque no soy tan optimista, es, desde luego, lo más parecido que tenemos a la inmortalidad... mientras sabemos o no si la Red colapsará algún día.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Somos piezas en un gran engranaje cuyo funcionamiento en el futuro desconocemos. Seamos, por el momento, moderadamente optimistas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Qué bonito mensaje. Esperemos que el parón actual sólo sea una pequeña crisis y no se cargen a los libros tradicionales, que tantas satisfacciones nos dan a los lectores.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

El Anacronópete

En el último episodio de la serie televisiva El ministerio del tiempo, titulado "Deshaciendo el tiempo", tiene un papel relevante un extraño aparato volador llamado "Anacronópete". No es una invención de los guionistas de la serie, sino más bien un homenaje a la figura del escritor madrileño Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902). En su tiempo Enrique Gaspar fue celebrado sobre todo como dramaturgo, autor de varias comedias de costumbres de estilo realista. Por otro lado, su experiencia de diplomático (fue cónsul en varias ciudades de Europa y Asia) le suministró materia para sus libros de viaje. Pero hoy en día es especialmente recordado por El Anacronópete (Barcelona, 1887), novela de fantasía y aventuras en la línea de las producidas por Julio Verne, considerada una de las primeras aportaciones españolas a la ciencia ficción moderna y un claro precedente de La máquina del tiempo de H. G. Wells. La novela de Gaspar -que en principio iba a ser un libreto de za

Viaje sin salir de casa

Xavier de Maistre (1763-1852) He emprendido y ejecutado un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi habitación. Las interesantes observaciones que he hecho, y el placer continuo que he experimentado a lo largo del camino, me impulsaban a hacerlo público; la certeza de ser útil me ha decidido a ello. Mi corazón experimenta una satisfacción inefable cuando pienso en el número infinito de malhadados a los que ofrezco un recurso asegurado contra el aburrimiento y un alivio a los males que soportan. El placer que uno siente viajando por su habitación está libre de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna. ¿Existe, en efecto, un ser lo bastante desgraciado, lo bastante abandonado para no poseer un cuartucho donde retirarse y esconderse de todo el mundo? He aquí todos los aprestos del viaje. (Xavier de Maistre, Viaje alrededor de mi habitación . Editorial Funambulista, 2007. Traducción de Puerto Anadón).