Ir al contenido principal

Pero no mueren

Ilustración de Joan D'Ivori en La vida del libro,
de Jacinto Mª Mustieles

"¡Insuperable destino el del libro! Triunfó y sus ejemplares se esparcieron por el mundo. Fracasó y sus ejemplares agonizan en el almacén del editor. Pero no mueren. Estarán almacenados en paquetes roídos por las ratas; yacerán olvidados y polvorientos en las paradas de lance, curioseados mil veces por el público que vuelve a dejarlos en el montón anónimo. ¡Pero no mueren! Amarillean en las librerías; se rasgan en los almacenes; se despedazan en los archivos... ¡Pero no mueren! ¡Su vida se prolonga a través de su agonía y de su desaparición material! ¡Su vida prosigue en el corazón del lector que transmite a otros su enseñanza, su ejemplo, su emoción o su mensaje!"

(Jacinto Mª Mustieles, La vida del libro, Edición de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, Día del Libro de 1934)

Comentarios

  1. Aunque no soy tan optimista, es, desde luego, lo más parecido que tenemos a la inmortalidad... mientras sabemos o no si la Red colapsará algún día.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Somos piezas en un gran engranaje cuyo funcionamiento en el futuro desconocemos. Seamos, por el momento, moderadamente optimistas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Qué bonito mensaje. Esperemos que el parón actual sólo sea una pequeña crisis y no se cargen a los libros tradicionales, que tantas satisfacciones nos dan a los lectores.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).